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"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Estos grupos, a menudo asociados con actividades ilícitas y comportamientos temerarios en las vías, operan con frecuencia en las principales ciudades del país.
El fenómeno de las pandillas de motoristas en la República Dominicana representa un desafío significativo para la seguridad ciudadana y el orden público. Estos grupos, a menudo asociados con actividades ilícitas y comportamientos temerarios en las vías, operan con frecuencia en las principales ciudades del país.
Esta situación no es nueva, desde mucho tiempo atrás se oyen los de personas que han tenido altercados con motoristas que transitan las calles.
Este descontrol que tienen en las vías públicas responde a la falta de autoridad que muestran los policías de tránsito, quienes se hacen de la vista gorda ante las animaladas que cometen estos conductores, la mayoría de ellos sin licencias de conducir y la más mínima idea de civilidad y de cómo debe comportarse un conductor de este tipo de vehículo en las vías públicas. Ante esta debilidad de las autoridades policiales e irresponsabilidad del gobierno de tomar medidas punitivas severas para este grupo de intolerables conductores, la población ha desarrollado una aguda percepción de inseguridad y miedo que se manifiesta en adoptar una actitud de evitación, ante las agresiones y pases temerarios de estos Kamikazes analfabetos e irresponsables.
Para que las autoridades gubernamentales que transitan por nuestras calles con flanqueadores y toda la seguridad disponible les dejaré una lista de los comportamientos más comunes de estos atracadores, para que tengan consciencia y tomen las medidas necesarias para, “por lo menos controlar esta situación”. Aunque nuestros deseos seria, que desaparezcan.
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Dentro de los comportamientos suicidas que observamos estánlos grupos que en las avenidas principales «calibran» sus motocicletas (conducir en una sola rueda), lo que genera terror y sensación de inseguridad entre los ciudadanos.
Otro peligroso comportamiento es la Violencia y persecuciones en grupo. Se han reportado casos extremos donde turbas de motoristas persiguen, acosan y atacan a conductores de vehículos, llegando a causar la muerte en altercados de tránsito. Este es el caso reciente del chofer del camión de basuras, que fue asesinado por estos kamikazes en Santiago. Ni las autoridades gubernamentales, ni la policía hacen nada objetivo contra esto, solo confunden con el vamos a hacer, estamos planeando que hacer, y al final no hacen nada.
Con relación a la violencia hemos visto en innumerables ocasiones, como un motorista raya el carro de un conductor que está parado en un semáforo y ante el reclamo, este saca un puñal o un machete le dice de todo al conductor y le rompe los espejos retrovisores. Hasta donde vamos a llegar.
También están los atracos. La mayoría o casi todos estos hechos son realizados en motores. Los robos de celulares, de carteras, asaltos a los colmados, robos de todo tipo se hacen en estos “benditos” vehículos.
Además, se ha identificado una nueva modalidad donde delincuentes utilizan grupos de cinco motocicletas para asaltar a ciudadanos constituyéndose en una asociación de criminales.
Todo esto ocurre por la impunidad y falta de Control. Diversos sectores señalan que estos grupos actúan a menudo sin consecuencias, incluso en presencia de agentes de la Digesett o la Policía en peajes y vías, lo que facilita que actúen de manera delictiva. He visto como un motorista por no esperar el cambio de luz del semáforo se mete en rojo, el policía de tránsito lo ve, el motorista es golpeado por el vehículo que con todo su derecho entra en verde y el agente de transito detiene al conductor del carro, que actuó con toda legalidad, mientras al motorista no se le hace nada.
Además, con más de 3.5 millones de motocicletas circulando, que representan alrededor del 57 % del parque vehicular nacional, la gran cantidad de motocicletas dificulta la regulación efectiva por parte de las autoridades. Todo esto causa en nuestra sociedad unos niveles altísimos de miedo e inseguridad, pues no confiamos en nadie. Además, vemos como gobierno no da pasos decisivos con respecto a esta problemática que se están convirtiendo en los triglicéridos y el colesterol de nuestra sociedad, y que tarde o temprano le provocara una presión alta.
El autor es doctor en Psicoterapia Cognitiva y Psicología Social.



