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- “He tenido que agarrarme de Dios para poder continuar, porque definitivamente ha sido muy difícil”.
Alex, como era cariñosamente llamado por sus cercanos, tenía 34 años y más de seis desempeñándose como camarero, tanto en la discoteca, como en Jalao, propiedad de los hermanos Espaillat.
A un año de su fallecimiento, lo recuerda como un ser humano extraordinario, con un corazón enorme, buen hijo, buen hermano, buen amigo, excelente pareja y fanático de los dulces.
“Creo que no hay una palabra que yo lo pueda definir, pero vamos a ponerle una: extraordinario, Alexander era extraordinario en todo el sentido de la palabra, como persona, como ser humano, increíble, una persona de verdad extraordinaria”.
Él y Arlette tenían cinco años de relación, una que ella describe como muy bonita, donde reinaba el amor, buena comunicación, confianza y respeto.
“Alexander era increíble, como pareja era súper comprensible, teníamos una comunicación muy bonita, era mi mano, era mi bastón prácticamente, la costumbre de estar con él, de hacer todo con él, ya estar sin él es algo inexplicable, he tenido que adaptarme”, manifestó entre lágrimas al conversar con periodistas de Listín Diario.
Una pérdida que además de Arlette ha afectado a los padres y hermanos de Alexander, quienes han recurrido a Dios en busca de fortaleza.
“Su familia al igual que yo está devastada, su mamá, su papá, sus hermanos, en definitiva, esto no ha sido nada fácil, nosotros hemos tenido que agarrarnos de Dios, pedirle fortaleza. Tener que continuar la vida prácticamente en contra de nuestra voluntad”, manifestó.
Ese lunes era aparentemente normal. Alexander recogió a Arlette en el trabajo, fueron al supermercado, él se alistó para como cada lunes dirigirse al Jet Set y a las 10:30 de la noche tuvieron su última comunicación, una que pareció parte de la cotidianidad, pero que marcó una despida para ellos.
“El último momento que yo hablé con él fue a las 10:30, me expresó que la fiesta estaba comenzando y que las personas comenzaban a llegar y que había mucho movimiento, yo le dije ‘me voy a dormir, cuídate por ahí y hablamos cuando tú llegues y él vio el mensaje y no lo respondió, normalmente él hacía eso porque tenía mucho trabajo y estaba un poquito en movimiento”, explicó la dama.
Al despertar el 8 de abril, Arlette espera ver a Alexander al otro lado de la cama, pero no fue así. Se encontró con decenas de llamadas y mensajes de familiares y amigos preguntándole por él e informándole lo sucedido.
“Irme a dormir y pensar que cuando yo me despertara lo iba a encontrar y lo que encontré fue mensajes de que la discoteca se había desplomado y lo único que me tocó fue aumentar mi fe de que lo íbamos a encontrar con vida, lo íbamos a encontrar no sano directamente, pero si lo íbamos a encontrar con vida y lamentablemente no, lamentablemente él fue un número más de los fallecidos, una mala noticia, no esperamos eso, teníamos la esperanza de que iba a aparecer con vida y no fue así, lamentablemente no fue así”, manifestó afligida.
Trató de mantener la calma, hasta que un mensaje de su cuñada de que Alexander no aparecía llegó con incertidumbre y desesperación de no saber dónde estaba. Junto a su familia iniciaron la búsqueda en clínicas y hospitales, hasta que al tercer día del desplome su cuerpo fue rescatado de los escombros.
“Ese lunes estábamos juntos, él me iba a buscar al trabajo, fuimos al supermercado, un lunes como de costumbre, como de manera constante y que en esa misma semana, ya el jueves había aparecido sin vida, luego no aparecía su cuerpo entre tantos cadáveres, la desesperación nos estaba arropando, yo me estaba volviendo loca, yo no tenía fuerza, yo no comía, yo no tenía ánimo, el cabello se me estaba cayendo, un desastre increíble”, expresó.
Desde ahí a la fecha nada ha sido lo mismo, Arlette ha tenido que rediseñar su vida en base a la ausencia de quien era su compañero vida y de quien no pensó se separaría.
“No pensé que esto iba a terminar de esta manera, en ningún escenario pensé que la relación, que él iba a terminar de esta manera, que nosotros íbamos a terminar de esta manera, separándonos eternamente, esa no era la idea de nosotros, ese no era nuestro plan de vida, teníamos planes, metas de todo y todo se quedó debajo de los escombros, por tanta irresponsabilidad”, expresó.
La tragedia
La tragedia del Jet Set ocurrió a las 12:44 de la madrugada del martes 8 de abril, dejando como saldo 236 fallecidos y alrededor de 100 heridos, conforme al informe del Ministerio Público, en su acusación formal en contra de los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios y administradores de la discoteca.
El hecho ocurrió mientras el merenguero Rubby Pérez, también víctima mortal, armonizaba la canción “De color de rosa”, en uno de los tradicionales lunes bailables del histórico lugar de diversión.




