Los gobernadores Axel Kicillof y Ricardo Quintela compartirán esta noche un acto en Río Grande junto a Gustavo Melella, anfitrión de la vigilia por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. La presencia de los mandatarios bonaerense y riojano fue confirmada a TN y se dará en un contexto político que trasciende la conmemoración.
Melella invitó a distintos dirigentes del peronismo y de otros espacios y, al igual que el año pasado, también a la vicepresidenta Victoria Villarruel, pero desde el Senado indicaron a TN que no participará por compromisos previos en otros actos.
La coincidencia entre los tres gobernadores se inscribe en una secuencia de gestos que vienen sosteniendo en los últimos meses, con posiciones compartidas frente al Gobierno y movimientos que buscan ampliar su margen dentro del peronismo.
En ese escenario, Kicillof empezó a ganar centralidad. El gobernador bonaerense ya dio señales de proyección nacional, con recorridas por fuera de la provincia y definiciones políticas que apuntan a construir un liderazgo propio sin esperar avales internos.
Un eje común frente a la Casa Rosada
Kicillof, Melella y Quintela comparten un posicionamiento crítico sobre la gestión de Javier Milei. Ninguno de los tres firmó el Pacto de Mayo y, además, quedaron al margen de las negociaciones que el oficialismo encaró con otros gobernadores para asegurar respaldo legislativo.
Esa distancia también se expresó en el Congreso. Los legisladores alineados con estos mandatarios votaron en contra de la reforma laboral, en coordinación con otros gobernadores que rechazaron el avance de la iniciativa.
En febrero, ese mismo grupo impulsó un pedido para convocar al Consejo Federal del Trabajo antes del tratamiento del proyecto en la Cámara Baja. La iniciativa no prosperó, pero funcionó como una señal política hacia adentro del peronismo y frente al Gobierno.
La Casa Rosada tomó nota de ese posicionamiento. En el armado de acuerdos parlamentarios, ese sector quedó fuera de las conversaciones que encabezó el oficialismo con otros mandatarios.
Alianzas que se afianzan en medio de la interna
El vínculo entre Kicillof y Quintela se consolidó en los momentos de mayor tensión interna. Cuando el riojano impulsó la disputa por la conducción del PJ, el bonaerense evitó confrontar en público, pero planteó la necesidad de renovación y hasta habló de discutir una nueva marcha peronista.

Con el correr de los meses, ese acercamiento se volvió más explícito. Quintela respaldó a Kicillof frente a las críticas del kirchnerismo por el desdoblamiento electoral en la provincia de Buenos Aires y se mostró como uno de los dirigentes que salió a sostenerlo.
Sin embargo, el gobernador de La Rioja mantuvo canales abiertos con Cristina Kirchner. La visitó en San José 1111 donde cumple prisión domiciliaria, denunció la decisión judicial como un acto de proscripción política y buscó recomponer la relación tras la disputa partidaria, en un intento de bajar la tensión dentro del espacio.
Ese equilibrio expone el momento del peronismo: liderazgos en discusión, acuerdos parciales y una estrategia que todavía está en construcción.
Federalismo y proyección
Los tres gobernadores -entre los pocos que le quedaron al peronismo a partir de 2025- comparten además una agenda vinculada al federalismo. En diciembre, junto a otros mandatarios, difundieron un documento que reivindicó ese eje como base para un desarrollo federal equilibrado.
La presencia en Tierra del Fuego se inscribe en esa lógica. No es un hecho aislado, sino parte de una dinámica en la que buscan fijar posiciones comunes y ganar peso en la discusión política.
La vigilia por Malvinas, con su carga simbólica, ofrece el escenario para esa coincidencia. Mientras el oficialismo avanza en acuerdos con otros gobernadores, este grupo se mantiene en una línea propia y empieza a delinear su lugar dentro del peronismo.
Sin definiciones formales, pero con movimientos cada vez más visibles, Kicillof, Melella y Quintela avanzan en una construcción que se perfila con proyección hacia 2027.


