Durante casi ocho siglos, dos lápidas de piedra reposaron en silencio bajo las aguas de la costa sur de Inglaterra. Hoy, gracias a la arqueología subacuática, vuelven a ver la luz y reescriben lo que sabíamos sobre el comercio, la religión y la artesanía del siglo XIII.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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A siete metros de profundidad en la bahía de Studland, en el sur de Inglaterra, un pecio del siglo XIII ha comenzado a desvelar su verdadero valor arqueológico. Se trata del llamado “Mortar Wreck”, un naufragio que data del reinado de Enrique III y que ha sido identificado como el más antiguo jamás encontrado en aguas inglesas con estructura de barco marítimo. El nombre proviene de parte de su carga: una sorprendente colección de morteros de piedra utilizados para moler grano.
Una carga religiosa sumergida desde hace 800 años
Los arqueólogos de la Universidad de Bournemouth, que lideran la excavación y recuperación del sitio, rescataron recientemente estas losas de más de 150 y 400 kilogramos respectivamente. La operación duró más de dos horas y requirió una compleja logística, con grúas submarinas, buceadores expertos y una meticulosa planificación para evitar dañar las piedras.
Ambas losas presentan cruces cristianas características de la Edad Media inglesa. Una de ellas muestra una cruz de brazos abiertos, más común en la segunda mitad del siglo XIII, mientras que la otra tiene un diseño de cruz de rueda, típico del primer tercio del mismo siglo. Este detalle iconográfico, junto al tamaño y calidad del mármol, ha llevado a los investigadores a concluir que probablemente estaban destinadas a altos cargos eclesiásticos, quizás incluso obispos o abades.
Estas losas no estaban pulidas aún cuando el barco naufragó, lo que sugiere que habían sido talladas pero no acabadas, posiblemente en talleres locales cercanos a Corfe Castle, epicentro de la industria del mármol de Purbeck en esa época. El naufragio detuvo su destino: en lugar de adornar tumbas de figuras influyentes en alguna catedral, quedaron atrapadas durante siglos bajo el limo marino.

El enigma de la manufactura medieval
Uno de los grandes debates entre historiadores del arte y arqueólogos es dónde se llevaba a cabo la mayor parte del trabajo sobre este mármol: ¿en las canteras del sur de Inglaterra o en Londres, una de las capitales comerciales de Europa en ese momento?
El hallazgo del "Mortar Wreck" ofrece pistas decisivas. Si bien se sabía que el mármol de Purbeck era extraído en la zona de Dorset, ahora es evidente que las losas eran ya talladas antes de ser transportadas, lo que refuerza la hipótesis de que al menos parte del trabajo artesanal se realizaba cerca del punto de origen. Que no estuvieran pulidas sugiere que el acabado final podía haber sido completado en destino, quizás en catedrales o monasterios de gran prestigio.
Este descubrimiento no solo permite estudiar el proceso de producción de los monumentos funerarios medievales, sino también reconstruir la cadena logística y los circuitos de distribución de la piedra más preciada del sur de Inglaterra durante siglos.

Del olvido a la conservación: el futuro del hallazgo
El naufragio fue localizado originalmente en 1982, pero no fue hasta 2019 cuando su importancia histórica salió a la luz. El impulso definitivo vino gracias a la colaboración entre investigadores y marineros locales, lo que demuestra el papel clave del conocimiento del territorio y la memoria oral en la arqueología marítima.
El siguiente paso será la desalación y conservación de las losas, que se exhibirán junto a otros artefactos del naufragio —entre ellos vasijas, calderos y copas— en la renovada galería de naufragios del Museo de Poole, cuya reapertura está prevista para el próximo año. De esta forma, el público podrá contemplar no solo objetos del día a día medieval, sino también símbolos tangibles del poder religioso y del arte conmemorativo de la época.
Además, la Universidad de Bournemouth tiene previsto utilizar el pecio como laboratorio vivo para la formación de sus estudiantes de arqueología subacuática. Se espera que las futuras campañas de exploración incluyan el estudio de la estructura de madera del barco, fabricada con roble irlandés, cuya conservación bajo la arena es sorprendentemente buena.

Un naufragio que reescribe la historia
En conjunto, el Mortar Wreck ofrece una ventana única al siglo XIII inglés: una época marcada por el auge del comercio marítimo, el poder creciente del clero y una sofisticada tradición artesanal. La carga del barco —que une lo funcional, lo ritual y lo monumental— revela cómo el mar era un corredor clave en el traslado de bienes de alto valor simbólico.
Pero sobre todo, estas losas funerarias evocan un momento detenido en el tiempo: un cargamento que no llegó a destino, una embarcación vencida por el mar, y una historia que, tras siglos de silencio, vuelve a emerger para contarnos cómo se vivía —y cómo se moría— en la Inglaterra medieval.
