En un país donde la tendencia desde hace décadas ha sido hormigonar y edificar hasta el último centímetro de costa, unos pocos municipios han empezado a hacer justo lo contrario para defenderse de temporales marítimos como los de las últimas semanas: deconstruir para dar más espacio a la playa. Representan un grano de arena en el hiperurbanizado litoral del país, pero son experiencias muy reales en las costas de Tarragona, Pontevedra, Castellón, Girona, Alicante... y, en algunos casos, ya han demostrado su eficacia frente a los embates del mar embravecido, una amenaza que se agrava con el cambio climático.
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