Seguro, amigo lector que, durante el transcurso de sus años habrá conocido personas que se caracterizan por iniciar con una queja el contacto con familiares, amigos, compañeros de trabajo: “Aquí, en lo mismo, todo lo tengo que hacer yo, nadie me ayuda”; “Esta vida es un sacrificio, todo me sale mal”; “No puedo con todo esto, nadie me considera”; “Este calor no lo soporto”; “Esos benditos motores con su ruido!”; “No duermo bien, me levanto de mal humor, y eso que aún no he llegado al trabajo”.
De las quejas al lamento
Cortex AI
Resumen, sesgo y contexto.Hoy Digital


