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- Cuba quiere poner fin a lo que denomina “cerco energético” y Estados Unidos desea la adopción de reformas de gran calado.
Cuba ha reconocido este martes que una representación de la administración Trump sostuvo en su territorio un encuentro el pasado 10 de abril. La reunión fue “respetuosa y formal”, en palabas de Alejandro García del Toro, vicedirector general del ministerio de Exteriores de Cuba, en declaraciones al diario Granma. La noticia de la reunión la había avanzado el pasado viernes el diario digital estadounidense Axios.
En el encuentro participaron funcionarios del Departamento de Estado con rango de subsecretarios mientas que la delegación de Cuba incluyó a viceministros. También participó Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, expresidente cubano entre 2008 y 2018 que sucedió a su hermano Fidel, líder de la revolución cubana que tomó el poder en la isla antillana hace 67 años. Rodríguez Castro no ostenta ningún cargo oficial aunque es el encargado de supervisar el operativo de seguridad de su abuelo, de 94 años. Según Mariela Castro, la hija de Raúl, su padre interviene en los análisis para “la toma de decisiones” en las conversaciones con Estados Unidos, según informa la agencia France Presse.
Los puntos que se trataron difieren según qué parte las explica. Fuentes estadounidenses afirman que ofrecieron a Cuba acceso a internet mediante el sistema Starlink, empresa del excolaborador de Trump Elon Musk, si La Habana se comprometía a abrir la economía estatalizada y a emprender reformas que eviten que la crisis sea irreparable. Un acuerdo de este tipo rompería el estricto control que mantiene el Gobierno cubano de las comunicaciones y que incluye la prohibición del uso de sistemas de internet satelital.
Según La Habana, la reunión fue “respetuosa y formal” pero medios estadounidenses hablan de ultimátums y una lista de exigencias de EE. UU.
La Casa Blanca también pretende compensaciones a los exiliados cubanos con nacionalidad estadounidense cuyos bienes fueron confiscados y, sobre todo, la liberación de presos políticos de alto perfil como los artistas disidentes Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo. Según Washington, ese sería un gesto de buena voluntad que habría que realizar en dos semanas y sería previo a las negociaciones sustanciales.
Por su parte Cuba insiste, según García del Toro, en que se hizo hincapié en “la eliminación del cerco energético” que supone “un castigo injustificado a toda la población cubana” y que en ningún momento se establecieron “plazos” ni “planteamientos conminatorios”.
Un cubano pasa por delante del petrolero Anatoly Kolodkin, que fue autorizado a descargar crudo el pasado marzo en el puerto de Matanzas. YAMIL LAGE / AFP
Las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos comenzaron en enero, según Donald Trump, pero no fueron reconocidas hasta el 26 de marzo por Miguel Díaz-Canel, el primer presidente del régimen nacido después de la revolución.
Díaz-Canel ha desplegado una intensa actividad informativa en los últimos meses y ha concedido varias entrevistas a medios de comunicación estadounidenses, mexicanos y rusos, en las que ha insistido en que el diálogo es “difícil pero posible” aunque debe plantearse desde la igualdad, la soberanía nacional y el respeto.
El jefe de Estado, que el domingo puso en marcha la campaña ‘Mi firma por la patria' con motivo del 65 aniversario del intento fallido de invasión desde Bahía Cochinos, descarta cambios en el liderazgo y el tipo de régimen, aunque ha abierto la puerta a una reestructuración de la administración para ganar eficacia.
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La administración Trump ha ido aumentando progresivamente la presión contra el régimen cubano, pero la situación de la isla se ha vuelto más asfixiante tras la intervención del ejército de EE. UU para secuestrar a Nicolás Maduro en Venezuela. Tras el cambio de líder en Venezuela, Trump decretó un bloqueo naval a Cuba, lo que ha provocado cortes del suministro eléctrico más graves, frecuentes y prolongados, y la escasez de gasolina, diésel y combustible para aviones. El presidente de Estados Unidos ha repetido en más de una ocasión que prefiere un acuerdo por la vía diplomática pero que podría recurrir a una operación militar para provocar el cambio de régimen.
La situación se vio algo aliviada a finales de marzo cuando un petrolero ruso obtuvo permiso para atracar en Cuba. El gobierno comunista ha tomado medidas como el teletrabajo, la jornada de cuatro horas, la reducción de los servicios de transporte público, la restricción de la venta de combustible y el cierre parcial de establecimientos turísticos para afrontar la situación.
Igualmente, La Habana ha hecho pequeños gestos de aperturismo económico como la posibilidad de que los cubanos residentes en el extranjero puedan invertir en empresas de la isla.
Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)





