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- Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz se han recrudecido con la decisión de Irán no solo de bloquear el transporte, sino con el ataque a dos petroleros, uno de ellos británico.
Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz se han recrudecido con la decisión de Irán no solo de bloquear el transporte, sino con el ataque a dos petroleros, uno de ellos británico.
La Guardia Revolucionaria, que con la acción transmite un contundente mensaje de que no teme a la reanudación de la guerra, advirtió que mantendrá un estricto control del corredor hasta que el presidente estadounidense levante el bloqueo que dispuso.
Ante los ataques de los ayatolas, el presidente Donald Trump declaró que Irán no puede chantajear a Estados Unidos y que espera definiciones. Y para elevar más las tensiones se detuvo a un barco iraní que navegaba por las aguas.
Los ayatolas rechazan dialogar en las actuales condiciones. En principio el obstáculo al alto el fuego lo representaba la renuencia de Israel de cesar los bombardeos en Líbano.
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Pero superado el impasse el conflicto ha brotado por el control de Estados Unidos al transporte por la estratégica vía marítima.
Con apoyo cada vez más manifiesto de potencias como China y Rusia, que se dice suplen misiles y armamentos a Irán, la Guardia Revolucionaria deja la impresión de que cuenta con recursos para seguir la guerra con Estados Unidos e Israel.
Los iraníes no se han intimidado ni siquiera con la amenaza de Trump de borrar el territorio del mapa. El precio del petróleo no tardó en dispararse casi en un 6 %, mientras la tregua se tambalea. Ante el panorama a los países consumidores solo les queda mantenerse a la expectativa.



