
Lo peor no es que se haya tragado 60.000 euros públicos en un viaje más donde no pintaba nada. No. Lo más preocupante es que la susodicha intente justificar una presencia que no había sido solicitada en aras de la «creatividad artística». Si no fuera políticamente grave, tales comportamientos deberían servir como argumento en una fábrica de memes y chacota para consumo del pueblo llano.
En efecto. Yolanda Díaz pasará a los anales de la jeta inabarcable del infuste hispano. Escrito por corto y por derecho: no devuelve con su gestión gubernamental, repleta de gastos bokassianos ocultos, ni una décima parte de lo que cuesta al contribuyente. Tampoco aquí se conduce con neta originalidad. Enlaza directamente con el mejor libro de estilo de los comunistas irredentos y acomplejados ante el lujo y el glamour. Esta señora ferrolana, allí la conocen bien, es marginal en el voyo, ha ganado lo suficiente durante ocho años en el Gobierno (todo gratis, por si fuera poco) como para poder pagarse un viajecito al paraíso capitalista que se conoce como Hollywood, como para tener los españoles que soportar a una caradura, cuando millones de esos contribuyentes tienen problemas de subsistencia durante la última semana del mes.
Es y representa la imagen viva de una vividora, aprovechando que Sánchez necesita sus votos para hacer lo mismo que su vicepresidenta, pero a mayor escala. Luego vinieron sus explicaciones (sic) en sede parlamentaria, donde intentó como pudo echar arena a un asunto que hiede y refleja bien a las claras el way of live de los vetustos y caducos comunistas. Poner en su boca la palabra «creatividad artística» sólo puede resultar producto de un resacón antológico. Habla de los privilegios de los empresarios; ella, la que se ha dado la vuelta al mundo, aprovechando que forma parte de un Gobierno sin fuste, sin control y en clara decadencia ética.
Como ha señalado José Carlos Díez, el ilustre socialdemócrata-liberal palentino, Díaz no tiene partido, carece de ningún plan político serio, su dignidad está en permanente fuga y, por ende, apura hasta el último minuto del chollo de haber conocido a Sánchez. Quien paga la fiesta son los contribuyentes, mientras trata de engañarles con peroratas que resultan tan fatuas como ella misma.
Todos queremos tener de mayores carnet del PCE, aprovecharnos y luego darnos a la fuga. Esto es, un discurso para el pueblo llano (miseria, austeridad y la peor vida posible, «porque de lo contrario, se vuelven de derechas»). Por otro, la vida lo más cool posible, que para eso somos la vanguardia del proletariado. Lo mismo que siempre ocurre, en cualquier parte del mundo, desde que triunfaron los bolcheviques el 17 de octubre de 1917.
¿De qué puede presumir tan escasa cosa política? Si hasta el cargo se lo debe a Pablo Iglesias…
PD. Pues la señora a la que someramente aquí se describe es sobre la que vaticinó un vendehumos en estado puto (Iván Redondo) que sería la primera mujer presidenta del gobierno en España… Ja, ja, ja.



