El auge de la ultraderecha global puede verse como una epidemia. No estalla de golpe: primero es una fiebre leve, casi imperceptible; luego se propaga, muta, se vuelve contagiosa; finalmente, se instala como un clima y deja de alarmar, porque se ha vuelto cotidiana. “Estamos en la fase más desarrollada de la epidemia”, dice Franco Delle Donne, el investigador argentino autor de Epidemia ultra. Del fascismo europeo a Silicon Valley: anatomía de un fenómeno que está conquistando el mundo (Península), donde defiende que las fuerzas democráticas cometieron un grave error al subestimar los brotes ultras hasta que se extendieron... y fue demasiado tarde. Ya están aquí.
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