
Nada disuadió al doctor Cédric Ouanekpone (Bangui, 39 años) de volver a República Centroafricana (RCA). Ni un trabajo en Estrasburgo cuyo salario superaba con creces uno en su país (2.500 euros frente a 500 euros) ni el temor de volver a un frágil Estado sacudido por la guerra, con una escasa infraestructura sanitaria, con apenas 0,29 médicos por cada 10.000 habitantes (en España, esa tasa es de 42,9). Ouanekpone tenía claro que sería más útil en casa, ejerciendo como nefrólogo de RCA, que en Europa, donde había estudiado su especialidad. Este sábado, su trayectoria profesional, su vocación humanitaria y sus proyectos para fortalecer el sistema sanitario local y para facilitar el regreso de especialistas centroafricanos que estudiaron en el exterior, le harán merecedor el Premio Mundo Negro a la Fraternidad.
Seguir leyendo




