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"Afecta el poder adquisitivo y la estabilidad financiera."
- Las estructuras identificadas están ubicadas en rutas clave, incluidas vías centroamericanas, lo que incrementa su relevancia para la conectividad nacional.
De acuerdo con Armando Fuentes, ingeniero y consultor en infraestructura, el país cuenta con una red vial compuesta por mil 696 puentes, inventariados por última vez en el 2018. “Los puentes están en una situación crítica, pero lo más crítico es que no hemos hecho una planificación”, afirmó.
Fuentes explicó que, a diferencia de otros países como México, Colombia y Chile, Guatemala no ha logrado consolidar un sistema integral de gestión de puentes. “El sistema permite ver cada puente según sus necesidades”, indicó.
Esto se dio a conocer durante La Charla, segmento de Guatemala No Se Detiene, transmitido por Guatevisión todos los lunes a las 22 horas. En este espacio, además de Fuentes, participó David Monterroso, director de mitigación de la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred). Fue moderado por Rocío Lazo.
Fuentes detalló que los puentes en el país son de tres tipos —concreto, acero y mixtos— y que la mayoría fue construida en el siglo pasado. “Algunos son de 1936 y los más modernos son del 2007. El inventario no ha sido actualizado. Tenemos que empezar con eso, porque tenemos algo más grave todavía: no tenemos todo el dinero del mundo y hay que optimizarlo”, señaló.
Se requieren más datos
El especialista subrayó que la base para una gestión eficiente es contar con datos actualizados. “La única forma de optimizarlo es teniendo un inventario, sabiendo cuántos vehículos circulan”, explicó. Asimismo, añadió que no todos los puentes tienen el mismo nivel de prioridad. “No es lo mismo que se dañe el puente Belice a que se dañe un puente en una región remota, donde se pueda hacer un paso o un badén que lo libre”, manifestó.
En ese sentido, reiteró la necesidad de clasificar las estructuras según su estado y definir acciones concretas. “Tenemos que iniciar a hacer el inventario y clasificar las necesidades de cada puente y decir qué es lo que vamos a hacer. Algunos son de mantenimiento y otros de reconstrucción”, expresó.
Fuentes también señaló que actualmente se actúa principalmente ante emergencias. “Tenemos un buen sistema de bomberos, donde apagamos un incendio uno a la vez cuando sucede el invierno”, comparó. A su criterio, esto podría sustituirse por un sistema de inversión y monitoreo. “Si tenemos un sistema de evaluación, si tenemos un inventario, podemos optimizar la inversión, que es lo que no hemos hecho”, mencionó.
Explicó que, así como en carreteras se utilizan indicadores técnicos como el Tránsito Promedio Diario Anual (TPDA), el Índice de Pavimento (IP) y el Índice de Rugosidad Internacional (IRI), los puentes también requieren mediciones específicas para determinar su vida útil. “Lo esencial antes de poder hacerlo es saber cuál es el estado del puente”, afirmó.
Fuentes indicó que existen distintos tipos de mantenimiento —rutinario, periódico y puntual— que no se han aplicado de manera sistemática. “Hay mantenimientos que se han ido dejando por un lado”, señaló. Mencionó como ejemplo los apoyos o cojines estructurales, que se deforman con el tránsito y deben sustituirse periódicamente.
También señaló factores externos que inciden en el deterioro de los puentes. “El crecimiento o el mal uso de las riberas de los ríos provoca que nuestros puentes se queden cortos”, explicó. Añadió que cambios en el entorno, como la deforestación, incrementan el caudal de agua. “Cuando se diseñó, tenía cierta cantidad de árboles; hoy ya no los tiene… cambia la cantidad de agua que llega y entonces golpea las orillas”, indicó.
Actuar con conocimiento
Fuentes indicó que una evaluación de las rutas principales podría tomar varios meses. “Yo creería que la evaluación tal vez duraría unos seis meses, pero no es menos de eso. Es la evaluación la que nos va a decir qué pasará con cada puente”, explicó.
El ingeniero destacó que, aunque el país enfrenta limitaciones en capacidad de investigación, existen lineamientos técnicos internacionales que pueden utilizarse, como los de la Asociación Americana de Carreteras. “Hay manuales muy puntuales para puentes de acero, concreto o mixtos”, mencionó.
Agregó que estos documentos incluyen procedimientos específicos incluso para reparaciones estructurales. “Todos pensamos que una losa de un puente la vamos a reparar como reparar una casa, y no”, advirtió.
En esa línea, subrayó que las intervenciones deben seguir criterios técnicos. “El bacheo no es solo tirar mezcla, tiene que ser cuadrangular y en la línea donde van los ejes”, explicó. Además, señaló que aplicar métodos inadecuados puede generar daños adicionales. “Si tratamos de reparar el puente a nuestro criterio, sin el estudio adecuado, no funciona”, afirmó.
Ante el contexto actual, consideró que el país enfrenta un escenario de rezago. “Vamos tarde”, expresó. Según él, lo que se podría hacer para mitigar las consecuencias es crear un grupo para responder a las emergencias que sucederán. “Sentémonos, evaluemos, miremos qué puentes tenemos y cuántos queremos mantener bien. No nos va a alcanzar para todo, no le alcanza a México, no le alcanza a Colombia”, manifestó.
Trabajo en conjunto
Para Fuentes es necesario crear una mesa técnica con la participación de actores clave. “Lo necesario es sentar a los técnicos: colegio de ingenieros como técnicos, no como políticos. A las universidades: la Usac, la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), por su experiencia en investigación, y a la Universidad Mariano Gálvez, por su instituto de sismicidad”, comentó.
Señaló que también se deben tener en cuenta perfiles financieros. “Que empiece a saber lo que estamos desarrollando como técnica con números. Vamos a revisar un puente, cuánto cuesta”, expresó.
Asimismo, se debe planificar por dónde avanzar para encontrar soluciones. “No este año, probablemente el otro, porque no hemos empezado la planificación y ya vamos casi a la mitad del año. Pero podríamos dejar una planeación para que se ejecute, no en bien de una persona, en bien del país y del desarrollo de nuestra infraestructura”, comentó.
Para David Monterroso, de Conred, lo que se debe hacer es dejar el enfoque reactivo de esperar hasta que algo ocurra para atenderlo. Respecto de la propuesta de Fuentes, consideró que esta podría ayudar a iluminar la parte técnica y que se debe trabajar en coordinación. “Que este grupo esté identificando qué herramientas ya existen a nuestra disposición para cambiar nuestro enfoque a uno preventivo y de planificación”, comentó.
También consideró que la aprobación de la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria permite contar con marcos legales que deberían proporcionar herramientas para hacer planificaciones. “Identifiquemos cómo podemos usar las herramientas existentes, qué herramientas necesitamos adicionales. Pero, por ejemplo, la herramienta existente no la usemos para atender las emergencias más rápido. Utilicémoslas para hacer una planificación efectiva y que pueda ser duradera”, reiteró.
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