La primera sensación es similar a la de encontrarse en una casa de playa que no se ha visitado hace mucho. La reconoces, pero te desconcierta a la vez. En Free Spirits, el esperado regreso discográfico de CA7RIEL y Paco Amoroso resuena la estimulante y caótica energía de su música; subyace el torbellino que desataron desde aquel memorable Tiny Desk que los posicionó como un fenómeno en ascenso. Luego, con el EP PAPOTA aprovecharon de reírse de su propia fama, con muñecos inflables, musculosos de gimnasio y una estética que guiñaba a las boybands.
Por ello, la burbuja de hype se infló de manera natural. El helio ponzoñoso pareció hacer efecto cuando los trasandinos anunciaron un sorpresivo receso, alegando una necesidad de descanso y decisiones erráticas en medio de la fama.
Pero como todo en el universo del dúo argentino, hay una línea muy difusa entre la realidad, el marketing y la parodia. Presentado por Sting, en el rol de una suerte de director de un Centro de Bienestar Free Spirits donde CA7RIEL y Paco se internan para recuperarse del ajetreo de la fama, el álbum introduce una nueva era del grupo. Apuestan alto; es llevar su propuesta musical al máximo. Suena a ellos, pero elude las convenciones; no intentan replicar ni BAÑO MARIA (2024), ni PAPOTA. Un paso arriesgado, pero calculado con tino (y también acompañado por un breve film).
Tal como sucede con IMPOSTOR en la apertura de PAPOTA, la primera pista del álbum parece establecer una posición frente a las expectativas que flotan a su alrededor. De nuevo, un metalenguaje que dialoga entre los artistas, su obra e internet. “Nadie inventa nada nuevo, todo ya está hecho veo”, cantan en Nada Nuevo, a modo de una declaración de que no hay que esperar originalidad, sino sorpresa. Un tema cargado de cuerdas orientales, como sacadas de una película de Bollywood. El rapeo de CA7RIEL la hace una canción en que el urbano dialoga con el pop. Hasta allí, es la firma del grupo en todo su espesor.

Pasa a Goo Goo Ga Ga, la colaboración con Jack Black, en que retoma el sentido del humor del dúo, bajo una construcción musical de un bossa nova plástico, a ratos con una sonoridad algo infantil (el videoclip la aprovecha muy bien) en que los trasandinos reflexionan sobre el deseo de volver a ser un bebé. Escapar de los vicios del mundo moderno. Quizás retomando ahí donde lo dejaron en Baby Gangsta, uno de los temas populares que incluyeron en el célebre Tiny Desk.
La recuperación de CA7RIEL y Paco Amoroso elude los segmentos intrincados que llamaron la atención de su música, pero aún así es una obra de material impredecible, abierto y de estribillos pegadizos. Eso sí, pone el acento en la pista de baile; en No me sirve más y Ay ay ay (la animada colaboración con Anderson Paak), van directo a los ritmos de baile. La segunda combina ritmos latinos, guiños a la samba (un poco como lo que propusieron en DUMBAI), guitarras, coro de estadio y una efervescente sensación festiva.
Los estribillos pegajosos y con mensaje críptico siguen en la rumbera Vida loca, con sus guitarras criollas ensambladas sobre un beat intenso. Algo así como una lectura de Los Rodríguez, pero llevándola a un torbellino de pop latino. “Algún día vas a entender que llevo una vida loca, pero todo lo que te amé, baby no es poca cosa”, cantan. También mucho bajo de sintetizador, totalmente deudor de música electrónica, como en Muero.
Los segmentos trance también sazonan el álbum y lo expanden hacia un rincón que se siente incluso algo oscuro. El álbum presenta un material algo más directo, pero subyace una energía que remece. “La lujuria, la codicia, el exceso y la ansiedad con los que lidiaron en PAPOTA siguen presentes, pero esta vez, la atmósfera no se siente tan amigable ni accesible”, apuntó Pitchfork.
También hay momentos en que el duo baja un poco las revoluciones; justo en la mitad del disco, Ha Ha propone un momento de escucha, combinando algunos bronces jazzeros, bajos trance y el sorpresivo uso de un sampler de La Felicidad de Palito Ortega. Un momento que extrae la fibra humorística del tema, como de programa de variedades, y lo inserta en un plano totalmente distinto, como para subrayar la letra. “Últimamente cuando sueño no hay conciertos/y no hay fotos/por un rato/porque ayer casi me mato/pero hoy estoy mejor”.
Por supuesto que hay guitarras. CA7RIEL se luce en el tramo final de la funkera Soy increíble, una de las piezas que se acerca más a lo que se les conocía, aunque sobre un beat derechamente más pistero.
Como en todo buen álbum que se precie, hay una canción que rompe la estructura; por ejemplo, lo es Within you, without you en el Sgt. Peppers de The Beatles, o 4th of July en The Unforgettable Fire de U2. En Free Spirits, ese puesto es para la buena Himno del Mediocre, un tema que propone una sonoridad nueva olera, como un descarte de disco de Julio Iglesias o de algún baladista hispanoamericano de los setenta. Pero en vez de un truhán, o de un señor, acá presenta a un mediocre. “Dame lo mejor de lo peor/yo no necesito mucho/con las sobras de tu mor ya me alcanza y lo disfruto”.
Es una canción animada, con vocecitas en la introducción (como llevando a un plano distinto lo que hacen en El día del amigo), de las más pop del disco, guiada por la voz de Paco y que recurre a una modulación en el estribillo. Es probablemente la que menos suena al dúo, pero su estilo se destila a cada segundo. Puede ser una buena opción de single.
El cierre con Lo quiero ya! parece montado como para darle coherencia al relato del disco. Los bajos profundos de pista de baile, la letra repetitiva como emulando a la electrónica, además permite pensar que es un corte que se puede aprovechar para el directo. De alguna forma, es un track funcional acorde al espíritu transmedia del trabajo.
En el balance, Free Spirits es un buen regreso para CA7RIEL y Paco Amoroso. Corrieron el riesgo, pues otro en su lugar hubiese intentado exprimir totalmente la fórmula y asegurar. Los argentinos han declarado que lo consideran su mejor trabajo a la fecha; lo que es seguro es que es sorpresivo, desafiante y deja en claro que su único norte es hacer lo que les plazca. Espíritu libre total.



