El último tratado vigente de control de armas nucleares entre Washington y Moscú, que limitaba a 1.550 el número de ojivas nucleares desplegadas por las dos grandes potencias, caducó ayer jueves. La no renovación del pacto New START, firmado en 2010 y renovado en 2021, constituye un peligroso paso más hacia un mundo mucho más inseguro y acerca un fantasma que durante décadas el mundo ha preferido considerar un escenario exagerado cuando no lo ha ignorado completamente: la guerra nuclear.
Seguir leyendo

