
Hace un par de semanas, el aparataje de bulos de la extrema derecha empezó a mover que la Comisión Europea estaba preparando una red social propia para contrarrestar a X. Se llamaría W (de woke, según Alice Weidel, una de las líderes del partido ultra Alternativa para Alemania) estaría basada en servidores europeos y, según uno de los tuits generosamente reproducido por el algoritmo de la red social de Elon Musk, “todo sería verificado, corregido y eliminado”.
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