Queda en el pasado un absurdo reglamento dirigido a la “Protección de la capacidad instalada” que en el parque energético local está constituida mayormente por generadores ineficientes, de alto costo operativo y contaminadores masivos por la quema de combustibles fósiles. Era una herramienta legal para sobreproteger obsolescencias con trabas contundentes a las iniciativas ciudadanas y corporativas dirigidas hacia el uso de medios alternativos de obtener electricidad con gran economía, y hasta gratis, incluyendo el empleo de los maravillosos paneles solares que convierten al astro rey en un benefactor para la humanidad.
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