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- Seg�n los t�rminos anunciados, Ir�n permitir� nuevamente el tr�nsito mar�timo por el Estrecho de Ormuz, arteria clave del comercio energ�tico global, mientras Washington suspende ataques contra infraestructuras iran�es.
A escasas horas de que expirara el ultim�tum lanzado por Donald Trump a Teher�n, Pakist�n logr� anotar un inesperado tanto diplom�tico. Islamabad articul� un acuerdo de alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Ir�n que introduce una pausa cr�tica. Seg�n los t�rminos anunciados, Ir�n permitir� nuevamente el tr�nsito mar�timo por el Estrecho de Ormuz, arteria clave del comercio energ�tico global, mientras Washington suspende ataques contra infraestructuras iran�es. Adem�s, ambas partes habr�an acordado iniciar negociaciones en Islamabad el viernes para tratar de alcanzar un acuerdo de paz.
El propio Trump confirm� el entendimiento a trav�s de su plataforma Truth Social, tras mantener conversaciones con el primer ministro pakistan�, Shehbaz Sharif, y el jefe del ej�rcito, el mariscal de campo Asim Munir. La condici�n central era la reapertura completa, inmediata y segura de Ormuz. Trump a�adi� que Washington hab�a recibido a trav�s de los mediadores pakistan�es "una propuesta de 10 puntos de Ir�n" y cre�a que podr�a servir como "una base viable sobre la cual negociar".
Otro aspecto clave en el avance de las negociaciones habr�a sido la presi�n de China a Ir�n. El propio Trump manifestó en una llamada telef�nica con AFP que cre�a que Pek�n hab�a persuadido a Teher�n para negociar. La superpotencia asi�tica, que durante d�cadas ha sostenido a la sancionada econom�a del r�gimen iran�, se habr�a comprometido con Ir�n a actuar como garante de que EEUU acepte algunas de las condiciones puestas sobre la mesa de cara a un fin definitivo del conflicto.
Como gesto de confianza, seg�n apuntan algunas fuentes, Pek�n vet� horas antes del anuncio del alto el fuego una resoluci�n del Consejo de Seguridad de la ONU respecto a la reapertura de Ormuz. La semana pasada, China emiti� una declaraci�n conjunta con Pakist�n en la que instaba a cesar de inmediato los ataques militares y a entablar conversaciones para alcanzar un acuerdo de paz.
Sobre la mediaci�n pakistan�, durante semanas, Islamabad activ� una diplomacia discreta de doble v�a, manteniendo canales abiertos tanto con la Casa Blanca como con la Rep�blica Isl�mica. Su valor como intermediario reside en una posici�n geopol�tica singular: aliado hist�rico —aunque vol�til— de Washington, comparte al mismo tiempo frontera, intereses comerciales y una relaci�n funcional con Ir�n.
A diferencia de otros socios regionales de EEUU, Pakist�n no alberga bases militares estadounidenses y conserva margen de maniobra estrat�gica. Adem�s, su condici�n de �nica potencia nuclear del mundo musulm�n le otorga un peso simb�lico y disuasorio nada desde�able.
Teher�n, por su parte, no tard� en reconocer el papel de Islamabad. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, agradeci� p�blicamente los esfuerzos de Sharif y Munir, subrayando que el tr�nsito seguro por Ormuz ser� posible mediante coordinaci�n directa con las fuerzas armadas iran�es. El matiz es sustancial: Ir�n no cede control, sino que lo gestiona bajo nuevas condiciones, preservando as� su narrativa de soberan�a.
El trasfondo de este movimiento diplom�tico tambi�n apunta a una reconfiguraci�n de las relaciones entre EEUU y Pakist�n. Tras a�os de desconfianza —especialmente despu�s de que Osama bin Laden fuera localizado en territorio pakistan� en 2011—, ambas partes parecen haber encontrado incentivos para el acercamiento pragm�tico. Esto ha sido clave para el efectivo papel de intermediario entre Teher�n y Washington que ha ejercido Islamabad.
Sharif asegur� el mi�rcoles que Ir�n y EEUU, junto con los aliados de ambos pa�ses, "han acordado un alto el fuego inmediato en todas partes, incluyendo el L�bano y otros lugares, con efecto inmediato". Tambi�n inform� que hab�a invitado a delegaciones de Teher�n y Washington a Islamabad el viernes "para seguir negociando un acuerdo definitivo que resuelva todas las disputas".
El primer ministro pakistan� es el rostro m�s visible de esta mediaci�n, pero el interlocutor principal ha sido el general Munir, quien fue descrito el a�o paso por Trump, tras recibirlo en la Casa Blanca, como su "mariscal de campo favorito". A principios de a�o, Munir presidi� la firma de un acuerdo de criptomonedas entre el Gobierno pakistan� y una empresa de Zach Witkoff, hijo de Steve Witkoff, enviado especial de EEUU para Oriente Pr�ximo. La comunicaci�n directa con Washington de Munir refleja una diplomacia donde lo militar, lo econ�mico y lo personal se entrelazan. Este estilo de negociaci�n, menos institucional y m�s personalizado, encaja con la l�gica transaccional que ha caracterizado la pol�tica exterior de Trump.
Reconciliaci�n entre Washington e Islamabad
Durante múltiples a�os, Washington cont� con Pakist�n como aliado. La CIA colabor� estrechamente con el ej�rcito y los servicios de inteligencia pakistan�es en la b�squeda de los militantes de Al Qaeda responsables de los atentados del 11 de septiembre de 2001, incluido su l�der, Bin Laden. Cuando este fue descubierto viviendo en una ciudad pakistan�, la confianza de EEUU sobre Islamabad se desplom�. La Administraci�n Biden lleg� a alegar en 2024 que Pakist�n estaba intentando desarrollar un misil que pudiera alcanzar territorio estadounidense.
El restablecimiento de las relaciones comenz� al inicio del segundo mandato de Trump, despu�s de que el Pent�gono enviara un mensaje a Islamabad: encontrar y entregar al terrorista responsable de los atentados con bomba en el aeropuerto de Kabul en 2021. Pakist�n respondi� activamente a la cooperaci�n antiterrorista. Tiempo despu�s, Islamabad reconoci� el m�rito de EEUU por el alto el fuego en un breve conflicto con su vecino, India, algo que Nueva Delhi neg�. Por ello, el Gobierno pakistan� nomin� a Trump para el Premio Nobel de la Paz. Luego, Pakist�n fue uno de los primeros pa�ses en adherirse a la Junta Internacional de la Paz de Trump.
M�s all� de la geopol�tica, existe un factor interno decisivo en los esfuerzos de Pakist�n de mediar en la guerra en Oriente Pr�ximo: el 81% de toda la energ�a que importa pasa por el Estrecho de Ormuz. No hay otra naci�n con tanta dependencia al petr�leo y gas del Golfo. Adem�s, carece de reservas estrat�gicas suficientes para amortiguar interrupciones prolongadas. En un contexto de inflaci�n y protestas sociales por el encarecimiento del combustible, garantizar la estabilidad del suministro era una prioridad econ�mica y pol�tica para Islamabad.
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