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"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Superada la semana de jolgorios, espiritualidad y descanso volvemos a la cotidianidad de retomar nuestras actividades habituales.
Superada la semana de jolgorios, espiritualidad y descanso volvemos a la cotidianidad de retomar nuestras actividades habituales. Volvemos a caer en la acostumbrada rutina en los quehaceres ya sea en la casa, o las empresas o el diario batallar de la informalidad en la búsqueda de un sustento que a veces se dificulta. Esto obliga a la ingeniosidad innata del dominicano que causa admiración por la forma de como logran sobrevivir en un medio que a estas alturas del siglo XXI es exigente para el ciudadano lograr una calidad en el sistema de vida decente y ajustado a su condición de ser humano. Vivimos en una angustia constante con las mentes obnubiladas cuando nos damos cuenta que los magros ingresos no alcanzan para vivir el mes no pudiendo llevar el sustento de la familia que permanece abúlica a la espera de algún milagro que haga brotar los alimentos necesarios para el sustento cotidiano.
Esa angustia de estar casi de manera constante preocupado de donde aparecerán los medios para sostenerse y superar el día a día pese a la generosidad de nuestra tierra de manera constante en un momento dado proporciona los medios para una subsistencia precaria.
No hay dudas que durante la dictadura de Trujillo se impusieron las bases para el desarrollo. Existió un crecimiento atípico en que todo se supeditaba a la férrea voluntad de un hombre que impuso su personalidad y llevó al país superar su mentalidad de sociedad rural. Nos sumergimos en la modernidad de la agitada vida del siglo XX que entre guerras supo elevarse a niveles que permitió un progreso de ver crecer una sociedad cosmopolita centrada en un éxodo abundante de sus hijos hacia el extranjero. Tal es la meta deseada de miles de dominicanos para irse a vivir a los países en donde existe una diáspora numerosa y vibrante que de manera constante sueña con lo que dejaron atrás. La sociedad dominicana apátrida es una ciudadanía obligada a desarrollarse en un medio hostil a las costumbres criollas. Superar esas trabas para hacerse sustancial donde establecieron sus reales y proyectarse en esos nuevos medios pero sin dejar de soñar con la tierra natal. Ya los nacidos en esos nuevos ambientes se han desarraigado de sus raíces, pero el amor por su terruño permanece firme soñando con volver pese a que ya se han aclimatado en los nuevos ambientes de mayor progreso y modernidad muy diferente de la sociedad abandonada sin las limitaciones que tenían cuando eran parte de una sociedad atrasada y sumida en la mediocridad tan solo contando con el arraigo de la vecindad que se apoyaban en sus miserias y el poco avance por una educación mediocre. Pese a los malos augurios de los políticos en la oposición al Gobierno el país vive con sus pobres presionados para sobrevivir y ajustados a lo pírrico de sus ingresos que al terminar el día no han podido comer decentemente y sin perspectivas de más ingresos mientras la opulencia local se entroniza en altos niveles de la escalera social disfrutada por un selecto grupo social enfocado tan solo como aumentar esos ingresos y de cómo aplastarán en forma descarada los derechos de una sociedad multi cosmopolita con espacios muy escasos para lograr un modo de vida decente limitado por una pobreza de ingresos reducidos por un sistema educativo deficiente y exageradamente politizado en manos de enemigos declarados de la democracia y de los que controlan las riendas del poder.








