El 1 de febrero de 1976, el pasado domingo se cumplieron 50 años, el capitán del FC Barcelona compareció en el Camp Nou para la disputa del partido de Liga contra el Athletic Club con un brazalete en el brazo izquierdo compuesto por las cuatro barras de la bandera de Cataluña. La carga simbólica del Barça, un club catalán y entonces significadamente catalanista, adquirió una especial dimensión por la presencia de la senyera en la cinta habitualmente blanca y porque su portador era una figura universal como Johan Cruyff, decisivo para la proyección del barcelonismo y de su carta de naturaleza desde su llegada en 1974. La bandera del país como brazalete de capitán, un distintivo común de los equipos de Liga a partir de la temporada 1974-1975, pasó a ser una conquista especial de la entidad azulgrana en su lucha por recuperar la catalanidad original, una prioridad durante el mandato de Agustí Montal Costa (1969-1977).
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