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- Impacto del pH: el principal riesgo Uno de los aspectos más importantes al analizar el uso del bicarbonato en la piel es su nivel de alcalinidad.
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El bicarbonato de sodio, un producto habitual en la cocina, ha ganado popularidad en redes sociales como supuesto aliado de la belleza natural. Muchas personas lo utilizan con la esperanza de reducir manchas oscuras, suavizar líneas de expresión o disminuir las ojeras. Sin embargo, desde el punto de vista científico, los especialistas en dermatología llaman a la prudencia.
Impacto del pH: el principal riesgo
Uno de los aspectos más importantes al analizar el uso del bicarbonato en la piel es su nivel de alcalinidad. Mientras la piel humana mantiene un pH ligeramente ácido (entre 4.5 y 5.5), el bicarbonato tiene un pH que ronda entre 8 y 9. Esta diferencia puede parecer mínima, pero tiene efectos significativos.
Según expertos, alterar el pH natural de la piel puede debilitar su barrera protectora. Esto facilita la pérdida de hidratación y aumenta la vulnerabilidad frente a bacterias, irritaciones y sensibilidad. En lugar de mejorar la apariencia, el uso frecuente podría provocar resequedad, enrojecimiento o incluso brotes.
Lo que dicen los dermatólogos
Profesionales de la salud cutánea coinciden en que no existen evidencias científicas sólidas que respalden el bicarbonato como tratamiento eficaz para problemas como manchas o arrugas. Aunque algunas personas reportan resultados temporales, estos suelen estar relacionados con una exfoliación superficial, no con una mejora real y sostenida.
Además, advierten que la exfoliación con bicarbonato puede ser demasiado agresiva, especialmente en zonas delicadas como el contorno de ojos. La fricción, combinada con su alcalinidad, puede empeorar la inflamación o generar microlesiones en la piel.
Uso responsable: menos, es más
A pesar de los riesgos, algunos usuarios continúan incorporando el bicarbonato en sus rutinas de cuidado personal. Los expertos recomiendan que, en caso de utilizarlo, se haga de forma muy ocasional, en pequeñas cantidades y de manera constante diluido. También es fundamental realizar una prueba en una zona pequeña de la piel antes de aplicarlo en el rostro.
Escuchar las señales del cuerpo es clave. Si aparecen signos de irritación o incomodidad, lo más recomendable es suspender su uso de inmediato.





