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"Incide en el presupuesto familiar y costo de vida."
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.– Entre velas encendidas, fotografías y cantos de adoración, familiares de las víctimas y sobrevivientes de la tragedia del Jet Set se reunieron la noche del martes en vigilia para honrar a sus seres queridos, en un ambiente marcado por el dolor, los recuerdos y un reclamo constante de justicia, a un año de la tragedia.
El lugar fue transformado en un memorial cargado de simbolismo. Una cruz revestida con decenas de fotografías de las víctimas se alzaba como un recordatorio de las vidas perdidas, mientras a sus pies reposaban flores blancas y velones encendidos. A su alrededor, imágenes acompañadas de mensajes y dedicatorias escritas por familiares mantenían viva la memoria de quienes ya no están.
En medio de ese escenario, las voces de los dolientes se hicieron sentir. José Luis Custodio, quien perdió a su hijo Luis José Custodio y a su nuera Elizabeth Maldonado, expresó su indignación ante la falta de respuestas. Cuestionó que, a pesar del tiempo transcurrido, aún se hable de nuevos peritajes sin resultados concretos. “Esto apenas comienza… vamos a seguir alzando la voz para que este caso no quede impune”, afirmó.
El sentimiento fue compartido por Yhanelly Aquino, familiar de una de las víctimas, quien entre lágrimas aseguró que en el país “somos huérfanos de justicia”. “¿Quién va a estar pendiente de este padre? ¿Quién va a estar pendiente de esta madre? ¡Nadie da respuesta!”, manifestó, al referirse a los padres de su pariente fallecida.
A ese reclamo se sumó el padre Rogelio Rodríguez, quien sostuvo que, ante la magnitud de la tragedia, lo que corresponde es que se haga justicia. Afirmó que ya no se trata de pedir, sino de exigir, y advirtió que continuarán organizándose para lograr respuestas. “Un caso de esta magnitud no puede quedar impune”, expresó.
Mientras tanto, los sobrevivientes continúan enfrentando las secuelas. Milka Trebo confesó que, aunque salió ilesa físicamente, el impacto emocional sigue presente. “Hay días que todavía no duermo… no puedo escuchar ruidos porque salgo de mi casa”, relató, al recordar la noche en que acudió a celebrar su cumpleaños.
Otros testimonios reflejan la angustia vivida desde el primer momento. Aisa Cueto contó que se salvó porque llegaba al lugar cuando ya había ocurrido el colapso, pero su hermana, Yadira Cueto, se encontraba dentro. Lo que siguió fueron horas de incertidumbre hasta conocer su destino.
De igual forma, el sobreviviente Melquíades Montero recordó cómo logró salir entre los escombros en medio del caos. Habló de las secuelas físicas y psicológicas que aún enfrenta y pidió solidaridad para quienes siguen lidiando con las consecuencias de la tragedia.
Durante la vigilia, los asistentes entonaron himnos de adoración como parte del acto conmemorativo, generando un espacio de reflexión espiritual en medio del dolor. Entre cantos, silencios y lágrimas, cada historia reafirma que la tragedia sigue viva en quienes la padecieron.
Las velas iluminaban los rostros en las fotografías, mientras las familias insistían en que no habrá descanso hasta que se establezcan responsabilidades. En cada testimonio, en cada mirada, en cada palabra, se repetía una misma exigencia: justicia.
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