Todas las democracias se parecen, pero cada dictadura lo es a su manera. Por eso vale más ser cauto en las predicciones sobre Venezuela, a la que Marco Rubio ha deseado la senda de España, y vencer la tentación historicista de adivinar el futuro escrutando modelos previos, como si una ley inevitable rigiera el destino de las naciones. Lo que sucedió en España no sirve para anticipar lo que pasará en Venezuela, pero lo que está pasando en Venezuela sí puede servirnos para entender mejor lo que pasó en España.
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