“Tenemos barcos muy grandes y poderosos navegando hacia Irán en este momento, y sería excelente no tener que usarlos”, agregó.
Las declaraciones se producen tras semanas de presión para que Teherán retome negociaciones sobre su programa nuclear.
Por su parte, el canciller iraní Abbas Araghchi advirtió que las fuerzas armadas del país están listas “con el dedo en el gatillo” para responder “de inmediato y con contundencia” ante cualquier agresión.
Mientras tanto, Araghchi se encontraba en Estambul participando en conversaciones orientadas a reducir la amenaza de una acción militar estadounidense. En una rueda de prensa junto al canciller turco Hakan Fidan, señaló que Irán está dispuesto a dialogar con Washington “si las negociaciones se basan en el interés mutuo, el respeto mutuo y la confianza mutua”.
Sin embargo, advirtió que los sistemas de defensa misilística iraníes “nunca serán tema de discusión” y reiteró que el programa nuclear del país tiene fines exclusivamente pacíficos.
Fidan aseguró que Turquía está dispuesta a respaldar cualquier solución pacífica y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, comunicó a su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, que Ankara puede colaborar para reducir la tensión entre Irán y Estados Unidos.
Trump realizó sus comentarios más recientes durante el estreno de un documental sobre su esposa Melania. Días antes, había publicado en su red Truth Social que esperaba que Irán se sentara a negociar “un acuerdo justo y equitativo” y advirtió que una “armada masiva” se dirigía hacia ese país, lista para cumplir su misión “con rapidez y violencia, si fuera necesario”.
En respuesta, Araghchi sostuvo que Irán siempre ha estado abierto a un acuerdo nuclear “justo y beneficioso para ambas partes”, siempre que esté libre de coerción y amenazas, y garantice el derecho del país a la tecnología nuclear con fines pacíficos.
Las tensiones coinciden con una ola de protestas que comenzó a finales de diciembre tras la fuerte devaluación de la moneda iraní y que derivó en una crisis política interna.
Las autoridades iraníes, por su lado, reconocen más de 3,100 muertes, aunque sostienen que la mayoría corresponde a agentes de seguridad o civiles afectados por disturbios.
En este contexto, la Unión Europea incluyó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en su lista de organizaciones terroristas, además de imponer nuevas sanciones contra varias entidades e individuos iraníes.
Fuente: BBC

