
El pasado noviembre, se publicó la que probablemente sea la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense más leída y citada de las últimas décadas. Como ya había adelantado el vicepresidente estadounidense J. D. Vance en un discurso pronunciado meses antes en Múnich, el problema de Europa es, a su juicio, “la amenaza desde dentro”. Vance describió un continente en el que la libertad de expresión, la libertad de pensamiento y la libertad de culto estarían en evidente retroceso. La “inmigración masiva”, promovida por los políticos y la burocracia bruselense, habría convertido Europa en un lugar peligroso. Europa necesita poco menos que un cambio de régimen. El documento estratégico va en la misma dirección: “La creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, en efecto, motivo de gran optimismo. Nuestro objetivo debe ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual. Cultivar, dentro de las naciones europeas, la resistencia a la trayectoria actual de Europa”.
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