
Cuatro años de guerra han hecho del Ejército ucraniano el de mayor experiencia en el manejo y fabricación de drones , de manera que al menos diez países europeos han solicitado a Kiev cooperación militar en la fabricación o en el adiestramiento en el pilotaje de drones de combate. También Arabia Saudí y Qatar han firmado recientemente contratos con Ucrania sobre defensa aérea en Oriente Próximo, una actividad que proporciona al país fondos para su propia defensa . El CEO del gigante alemán del armamento Rheinmetall , Armin Papperger, se ha burlado sin embargo de esta capacidad. «Son amas de casa ucranianas... Tienen impresoras 3D en sus cocinas y las usan para producir piezas para drones, pero eso no es innovación», ha afirmado el directivo alemán en una entrevista publicada por la revista estadounidense The Atlantic. «Así es como se juega con Lego«, ha insistido, dejando claro que, en su opinión, la tecnología ucraniana no es comparable a la de Lockheed Martin, General Dynamics o Rheinmetall, las empresas actualmente líderes de la fabricación de armamento.Este desprecio, por parte del CEO de la empresa europea que más dinero ha ganado con la guerra en Ucrania, ha causado una ola de reacciones. La Embajada de Ucrania en Berlín ha presentado una queja formal. Alexander Kamyshin , asesor del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, ha recordado no sin cierto sarcasmo que los «drones de Lego» ucranianos «han destruido 11.000 tanques rusos». Esta cifra es muy superior a la que constatan observadores como el portal militar holandés Oryx, que habla de unos 4.300, pero sí recoge una línea de uso de drones, en el día a día en el frente, que ha situado la experiencia ucraniana en la vanguardia de la táctica de drones. Kamyshin ha añadido que «he visitado personalmente unas 200 fábricas ucranianas para obtener equipo militar y puedo asegurar que los hombres y mujeres que trabajan allí merecen respeto«.Noticia relacionada general No No Indra firma un acuerdo con la alemana Rheinmetall para fabricar 3.000 camiones militares A. R. CerezoEl departamento de Comunicación de Rheinmetall ha intentado calmar las aguas y ha difundido en sus cuentas de redes sociales que «tenemos el mayor respeto por los enormes esfuerzos del pueblo ucraniano para defenderse del ataque ruso durante cuatro años completos». La empresa reconoce además que «es mérito de Ucrania que esté luchando de forma extremadamente eficaz incluso con recursos limitados» y afirma reiteradamente que «la fuerza innovadora y el espíritu combativo del pueblo ucraniano son una inspiración para nosotros». La industria armamentística europea ha intentado distanciarse de las declaraciones de Papperberg. Florian Seibel, codirector del fabricante de drones Quantum Systems, ha escrito en Linkedin que lamenta y siente vergüenza por las declaraciones hechas por el director de una empresa alemana de armamento, sin mencionar expresamente el nombre de Papperger. Stefan Thumann, fundador y CEO del fabricante de drones Donaustahl, ha expresado en la misma red: «Apoyamos unánimemente el rumbo que Rheinmetall ha tomado bajo el liderazgo de su CEO en cuanto a drones y les agradecemos mucho.» Firmado: «Los constructores alemanes de drones». El trasfondo de estas palabras sarcásticas no es otro que la lucha por la distribución del gasto militar del gobierno alemán, que financia el suministro militar a Ucrania.Como CEO de Rheinmetall, Papperberg ha aumentado su remuneración personal dos veces y media desde el inicio de la invasión rusa de ucrania, hasta unos diez millones de euros anuales. Las acciones de Rheinmetal han pasado de los 90 a 100 euros a los que cotizaban antes de la guerra a superar ampliamente los 1.300. Su imparable ascenso, sin embargo, queda excluido del negocio de los drones. Los primeros pedidos del gobierno alemán para la producción de miles de drones de combate no fueron para el gigante Rheinmetall, sino para Helsing y Stark Defence, dos jóvenes start-ups.

