Vivimos bajo una presión constante de ser productivos, eficientes y felices a toda hora, y muchas veces esa autoexigencia nos deja exhaustos sin darnos cuenta. No es solo cansancio físico, sino la sensación de que el mundo no puede esperar, que tenemos que “arreglarlo todo” y que cualquier pausa es un lujo. En medio de esa saturación emocional, encontrar un espacio para simplemente estar y respirar se vuelve un acto casi revolucionario.
Ángela Fernández, psicóloga: "Cuidar no es solucionar, a veces es solo tomar un café mirando las palomas"
Cortex AI
Resumen, sesgo y contexto.HuffPost ES

