
La hoja de ruta del presidente Trump y de su equipo, encabezado, entre otros, por el secretario de Estado, Marco Rubio , es acabar con los regímenes que suponen un riesgo directo para EE.UU., por sus vínculos con el narcotráfico y el terrorismo. Tras la captura y traslado el pasado mes de enero de Nicolás Maduro a Nueva York, donde espera juicio, Washington ha incrementado la presión sobre Cuba, país que Trump volvió a incluir —lo había sacado Biden— en la lista de patrocinadores del terrorismo nada más regresar a la Casa Blanca en enero de 2025.El bloqueo de petróleo impuesto por EE.UU. a Cuba, con sanciones para aquellos países que lo burlen, ha provocado una grave crisis de desabastecimiento en la isla, empeorando aún más la situación económica que viene arrastrando como consecuencia de más de seis décadas de dictadura. Lo sucedido en Venezuela y el aumento de la presión han abierto una vía de comunicación entre Washington y La Habana para lograr una apertura económica en la isla. Aunque el régimen insiste en que no hay conversaciones, el propio Trump lo confirmó hace unos días desde el Air Force One.El encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. en La Habana, Mike Hammer, en una entrevista concedida en exclusiva a ABC en Madrid, también lo confirma y desliza algunos detalles, no muchos, sobre los planes del presidente para Cuba. Lo que sí deja claro es que en la isla habrá un cambio histórico, que podría producirse este mismo año.Noticia relacionada No No El castrismo negocia con EE.UU. no ser derrocado a cambio de abrir su economía Milton MerloHammer, nombrado por la Administración Biden, llegó a Cuba hace quince meses, un tiempo en el que se ha reunido con la sociedad civil, recorriendo las ciudades, sus calles y acercándose a las casas de los cubanos para conocer la realidad en la que viven. El gesto no gustó al régimen, que intentó evitarlo organizando actos de repudio (escraches) de grupos afines al Gobierno. Pero Hammer no se arredró y los cubanos más humildes tampoco. Después de décadas de temor a las represalias por expresarse, Hammer ha apreciado ahora un cambio y se atreve a afirmar que a los cubanos «se les está quitando el miedo. Yo lo veo y creo que es por lo que está viniendo».— Estados Unidos quiere acelerar ese cambio con medidas de presión como el bloqueo del petróleo. ¿Cree que el régimen va a negociar?—Bueno, principalmente hay que entender la política de los Estados Unidos, la política del presidente Trump. Nosotros queremos y estamos comprometidos en apoyar al pueblo cubano en sus aspiraciones de vivir en libertad y tener oportunidades económicas. Tanto el embargo como las medidas que estamos tomando ahora, anunciadas por el presidente Trump el 11 de enero, y según las cuales no iba a permitir que el petróleo venezolano llegara a Cuba, son para forzar el tema. Nuestra política siempre ha sido intentar impedir darle oxígeno, energía y capacidad a la máquina represiva del régimen cubano. El 60% del petróleo que llegaba a la isla no entraba en la economía cubana, sino que era revendido a mercados en Asia y a saber dónde acababa ese dinero. Un dinero que no ayudaba a la vida de los cubanos. Con estas medidas no queremos hacer sufrir a ningún cubano. Usted recordará que, tras el huracán Melissa, anunciamos, por parte del Departamento de Estado, tres millones de dólares para asistencia humanitaria, que estamos enviando a través de la Iglesia Católica y Cáritas Cuba porque queremos asegurarnos de que cualquier asistencia a los damnificados les llegue.El lujo de los hoteles contrasta con los barrios pobres de La Habana AFP—El presidente Trump ha confirmado que hay contactos, pero ¿en qué punto están esas negociaciones? ¿Quiénes son los interlocutores?—Obviamente, hay más presión sobre la cúpula para que ellos sean conscientes de que el cambio se aproxima para llevar al país en otra dirección. Como dijo el secretario Marco Rubio en Múnich hace unos días, estamos viendo cómo puede realizarse un cambio que permita una apertura económica y política al pueblo cubano.En cuanto a las negociaciones y los contactos, de los que el presidente Trump ha hablado públicamente, lógicamente, como diplomático no puedo entrar en detalles. Solo voy a repetir lo que ha dicho el presidente, que hay comunicaciones con ciertas personas. Que algunos miembros del régimen cubano digan que no hay nada; a lo mejor ellos no están informados, a lo mejor no es con ellos… El caso es que dentro del sistema cubano hay individuos que se dan cuenta de que el proyecto ya está finalizando y que a lo mejor están interesados en hacer un cambio que ellos ven que es necesario. Y eso es lo que estamos buscando, una salida pacífica donde no haya derramamiento de sangre, donde se permita que el pueblo pueda vivir tranquilamente. Obviamente, insistimos en que se libere a todos los presos políticos. Y ojalá se unan otros países europeos en insistir en que pueda haber esas oportunidades.«Dentro del sistema cubano hay individuos que se dan cuenta de que el proyecto ya está finalizando y que a lo mejor están interesados en hacer un cambio que ellos ven que es necesario» Mike Hammer Encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. en CubaHistóricamente, el régimen cubano ha dependido de ayuda del exterior, de la Unión Soviética hasta su colapso en 1991, cuando los cubanos vivieron el Periodo Especial, una situación muy difícil hasta que fue a rescatarlos Hugo Chávez con su petróleo, y después Maduro. Y ese cuento se acabó, como dijo el presidente Trump. El régimen se tiene que dar cuenta de que, sin la ayuda externa, va a tener que hacer un cambio para aliviar esta crisis, si es que le importa la ciudadanía y sus condiciones de vida.—¿Hay una fecha tope en esas negociaciones para no llegar a una situación como la vivida en Venezuela? ¿Hay un plan B si no salen adelante?Es muy importante tener en cuenta que lo que está pasando nos da una oportunidad histórica. Después de 67 años de castro-comunismo, hay ahora una verdadera oportunidad por el enfoque de la Administración Trump en Latinoamérica a través de su plan de seguridad nacional, promulgado en noviembre. Un plan con el que nos vamos a asegurar de que en el hemisferio en el que estamos no haya ninguna amenaza contra los Estados Unidos. Y vamos a tomar medidas para asegurar la protección y defensa de nuestro país. Cuba ha sido un problema para Estados Unidos, pues está a 90 millas (145 kilómetros) de nuestra costa. Y estamos decididos a que esto cambie. No voy a poner ningún calendario; eso son cosas que está llevando la Casa Blanca, el presidente Trump y, obviamente, el secretario de Estado, Marco Rubio. Vamos a ver si a través de esta presión se animan y se dan cuenta de que tiene que haber otro camino.Hammer, durante la entrevista con ABC esta semana TANÍA SIEIRA—¿Y si no lo hacen?—Como dijo el presidente Trump justo hace unos días, vemos que va a ser posible y no puedo adelantar más. Eso son decisiones que el presidente tomará en relación a los próximos pasos. Pero se ve y se siente la esperanza de que se puede llegar a algo. Esta situación no es sostenible. Hay basura en las calles de Cuba desde antes del bloqueo de petróleo; ha empeorado el brote de chikungunya. El régimen no se está encargando de dar los servicios al pueblo. Ellos toman otras decisiones, como que las patrullas que me siguen a mí hayan cambiado de Ladas a Peugeots. Esas sí tienen gasolina para moverse y seguirme a mí o ir a detener o a encarcelar a cualquier persona que se le ocurra decir algo que no le guste al régimen. Para eso sí hay gasolina.«La patrullas sí tienen gasolina para moverse y seguirme a mí o para ir a detener o a encarcelar a cualquier persona que diga algo que no le guste al régimen» Mikel Hammer Encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. en Cuba—¿Estados Unidos busca la caída del régimen o una transición como en Venezuela? Y si es una transición, ¿quién la lideraría, algún miembro de la familia Castro?—Hay que escuchar lo que ha dicho el secretario de Estado, Marco Rubio, cuando le han hecho este tipo de preguntas. Nosotros queremos que las aspiraciones del pueblo cubano se realicen, que haya una apertura económica y una apertura política. Veremos cómo se puede realizar. No voy a entrar en detalles sobre qué personas o qué individuos o quién va a efectuar o permitir ese cambio, pero lo vemos venir, se está aproximando. Cuando yo llegué en noviembre del 2024, no se hablaba de eso. Después de 2025 y de estos meses de 2026, ya la gente me pregunta: «¿Cuándo?» No si es que va a pasar, sino cuándo viene el cambio. Ya ha cambiado la perspectiva de la población y también a nivel internacional. Lo veo en las discusiones que tenemos con otros gobiernos y diplomáticos, que afirman que la situación no es sostenible.—A pesar del bloqueo de EE.UU., el petróleo sigue llegando a la isla de manera clandestina, ¿van a hacer algo al respecto? Y, por otra parte, según ha publicado 'The Economist', Washington estaría valorando mandar pequeñas cantidades de combustible a Cuba para poder cocinar y sostener la infraestructura hidráulica. Resulta un poco contradictorio…No voy a adelantar medidas que podamos a lo mejor llevar a cabo. Como dije antes, estamos preocupados por la situación humanitaria del cubano de a pie. Si es posible que les llegue asistencia a la gente que lo necesita, queremos hacerlo. Lo estamos haciendo a raíz del huracán Melissa con tres millones de dólares, que anunciamos inicialmente, y a los que hemos añadido otros 6 millones. Nadie quiere ver que la situación empeore para los cubanos, obviamente, pero si se trata de envíos que van a alimentar a la cúpula o que van a permitir que sigan con su represión, no.—¿Entonces confirma esos pequeños envíos de combustible desde EE.UU.?—De alimentación y de medicinas, claro. Se oye mucho el tema del combustible, y eso es algo que está repasando ahora el Departamento de Estado. Estamos teniendo conversaciones. Quiero ser muy claro. Nosotros vamos a tomar decisiones basadas en cómo podemos apoyar al pueblo cubano sin que se aproveche el régimen y le sirva para mantenerse, que es lo que han hecho durante 67 años. Cuba, en los años 40, era la perla del Caribe, tenía una de las economías más desarrolladas del hemisferio y lo podría ser hoy. La situación actual es consecuencia de 67 años de castro-comunismo.—¿Este año vamos a ver la caída de la dictadura?—Yo diría que sí, que va a haber un cambio. ¿En qué forma? Ya veremos cómo. Y no soy el único, muchos analistas lo están viendo porque han cambiado las condiciones. Nunca ha habido una administración como la de Trump, que se haya enfocado tanto en el hemisferio, en Latinoamérica, el Caribe y, en particular, en Cuba. Cuando el presidente de los Estados Unidos sale y cada par de días habla de Cuba, es una señal no solamente para los cubanos, sino para el mundo.Camila Acosta, el coraje y el compromiso por informar El encargado de Negocios Mike Hammer no ha querido dejar pasar la ocasión para elogiar la labor desarrollada por la corresponsal de ABC en La Habana y periodista del medio independiente Cubanet. Acosada durante años y detenida durante varios días en las protestas del 11-J, Acosta tiene que esquivar a los agentes de la Seguridad del Estado para poder acudir a los actos convocados por la Embajada de EE.UU. «Camila ha demostrado un gran coraje y valentía, pues vive bajo constante amenaza. Cuando se habla de periodistas que viven bajo malas condiciones, yo creo que peor que en Cuba es difícil. Ella ha mostrado una valentía y un compromiso por informar que es admirable. Hacen falta más Camila Acosta —afirma Hammer—, que puedan moverse por todo el país y que informen fuera de la realidad que se vive en Cuba».—¿Hay un plan para el día después de la caída del régimen? ¿Cuánto tiempo va a llevar la reconstrucción del país y quién va a participar en ella?—Por supuesto. Nosotros hemos estado pensando en una transición a una Cuba libre durante mucho tiempo. Tenemos todo tipo de planes de cómo se puede realizar de la manera menos caótica y que pueda transformar un país que ha sido destruido y donde la economía no funciona. Yo veo el potencial de los cubanos; ellos lo resuelven todo. Tienen un gran espíritu emprendedor. Los cubanos que han salido al exilio, como en Miami, que lo conozco bastante bien, han sido sumamente exitosos porque han podido vivir en libertad. Si esa oportunidad se le da al pueblo cubano, rápidamente va a haber un cambio dentro del país. Esperamos que se animen también de todo el mundo. Va a haber mucha buena voluntad, me imagino, de otros países, no solamente de Estados Unidos, para apoyar un proyecto que permita encarrilar a Cuba de tal manera que el pueblo cubano pueda elegir su forma de gobierno, sus líderes, que pueda elegir la dirección del país.— ¿Han hecho un cálculo del tiempo que hará falta para la reconstrucción? En el caso de Venezuela, algunos analistas han hablado de que se necesitarán siete años para volver a la normalidad.—Es muy difícil predecir porque son situaciones muy diferentes. Venezuela es un país grande, con una población mayor y con muchos recursos. Pero recursos también va a haber para una reconstrucción de Cuba, donde toda la infraestructura energética tiene que ser renovada, reconstruida; también el sistema sanitario; el sistema de agua, de transporte, de comunicaciones… Todos han sido abandonados o no se ha invertido en ellos. El dinero que estaban sacando del turismo (a través del conglomerado GAESA, en manos de los militares y la familia Castro) no se reinvertía en la economía. Se utilizaba para construir más hoteles. Entonces, imagínese un gobierno que esté dispuesto a invertir en la economía; una situación en la cual pueda venir un turismo que no esté alimentando a un grupo, sino que beneficie de verdad al pueblo cubano, qué bonito sería eso. Que la gente pudiese venir, ver lo que es Cuba y ayudar a reconstruir el país. En ese sentido, yo no creo que se tardaría tantísimos años. Es cierto que es un proyecto que va a tomar cierto tiempo y que requerirá mucho esfuerzo, sin duda, pero viendo a los cubanos mismos y la voluntad que hay por parte de la Administración Trump y por otros, creo que va a suceder de una manera que nos va a sorprender, y mucho.«Viendo a los cubanos y la voluntad que hay por parte de la Administración Trump y por otros, creo que la reconstrucción de Cuba va a suceder de una manera que nos va a sorprender, y mucho» Mike Hammer Encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. en Cuba— Por último, ¿qué les diría a aquellos que siguen sin llamar dictadura al régimen cubano, incluidos varios miembros del Gobierno de Pedro Sánchez?—Vayan a Cuba. Anden por las calles. No con los de la dictadura, no con los del régimen. Y pregúntenle a la gente qué opina. Si en un país uno no se puede expresar libremente, si te encarcelan por sacar un letrerito que incluso no diga nada o a unos chicos como los de El4tico ('influencers' en prisión provisional acusados de incitación a delinquir), que me digan que no es dictadura. La gente habla de un país que es como la Corea del Norte de Latinoamérica y el Caribe. Es eso. Esa represión es real. Y no se trata de ideología, es francamente una dictadura que está determinada a quedarse en el poder para el beneficio de unos pocos.Y cualquiera que no lo crea, no me crea a mí, que vaya allá, pero no se queden en La Habana, en los salones con aire acondicionado que tiene el Minrex (Ministerio de Exteriores de Cuba) o en el Hotel Nacional, donde les servirán un mojito. No, salgan a caminar por las calles, salgan a ver y escuchar qué les dice la gente.


