
Casi cuatro años después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, las tropas de Moscú controlan, de forma parcial, aproximadamente el 18% del territorio ucraniano. Se trata de las provincias de Donetsk y Lugansk (la llamada región del Donbás), Jersón y Zaporiyia, además de la península de Crimea, anexionada en 2014. La respuesta ucraniana ha logrado contener el avance ruso en el este del país, conformando una línea de frente con cerca de 200 focos de enfrentamiento a día de hoy.
El último año ha transformado la guerra en Ucrania, convirtiéndola en un conflicto estancado, toda vez que ambos países negocian con Estados Unidos una paz que se antoja complicada por las reivindicaciones territoriales de Moscú. El desgaste ha hecho que los ataques aéreos con drones, especialmente de la parte rusa, protagonicen una fase de la guerra en la que ambos bandos mantienen combates convencionales que combinan fases de avance táctico con etapas de acusado desgaste.
Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, Rusia ha conseguido capturar una extensión total de 5.444 km² (una extensión poco mayor que Cantabria), a lo largo de toda la línea del frente. En el último mes, solo ha conseguido avanzar sus posiciones unos 312 km², aunque mantiene muchas de esas zonas en disputa. Sin embargo, y a raíz de la interrupción del servicio Starlink a las tropas rusas, Ucrania ha logrado este mes su mayor contraofensiva desde 2023, recuperando 63 km² al este de la ciudad de Zaporiyia, según estima el think tank estadounidense Institute for the Study of War (ISW).
Las acciones de ambos países han estado marcadas en el último año por el desgaste, acusado por Ucrania, pero también por Rusia. Kiev se ha centrado en mantener y consolidar sus posiciones en el frente, pero sobre todo en evitar una contraofensiva rusa en el Donbás. En esa zona, Moscú intenta romper un eje estratégico que le impide controlar plenamente la zona (incluso sus posiciones consolidadas) y empujar al oeste el frente; pero especialmente consolidar su ocupación en el Donbás, mientras las negociaciones que podrían poner fin al conflicto continúan.
Posiciones enquistadas en el frente del Donbás
Durante el último año, gran parte de la contienda terrestre de la guerra de Ucrania se ha concentrado en la parte noroeste de la región de Donetsk. Allí, el Ejército ruso se centra en varias poblaciones en las que, desde 2025 y hasta hoy, se producen combates constantes en una ofensiva de desgaste por parte del Ejército ruso, si bien Kiev mantiene el control sobre todas ellas.
Se trata de poblaciones de tamaño medio o reducido, pero con valor estratégico, como Lyman, Sloviansk, Kramatorsk, Kostiantynivka u Oleksandrivka. Allí, Rusia mantiene una ofensiva en sus inmediaciones o a pocos kilómetros de esos núcleos urbanos. Para Ucrania, estas poblaciones son claves para mantener un triángulo defensivo (enfocado en el eje Sloviansk–Kramatorsk–Kostiantynivka) para evitar una ruptura estratégica del frente e impedir el avance ruso hacia el interior del país, por lo que se han convertido en los principales objetivos de la ofensiva rusa.
Especialmente delicada es la situación en Pokrovsk, en el eje central del frente de Donetsk y donde se han identificado los combates en los últimos meses. Esta ciudad es un importante nudo de abastecimiento y transporte que conecta Donetsk con la vecina Dnipro; clave para Kiev, ya que una conquista rusa permitiría a Moscú abrir un corredor hacia el interior de Ucrania y uno de los principales ejes industriales del país.
La situación de las líneas del frente, por tanto, se mantiene prácticamente intacta: desde la importante toma rusa de Siversk (al este de Lyman) —en diciembre de 2025—, las posiciones se han enrocado, y ninguno de los bandos avanza significativamente por la vía terrestre, aunque los combates en zonas urbanas continúan. No obstante, el Ejército ruso sí ha logrado capturar en 2025 algunas ciudades menores, como las localidades de Krasnohorivka, Torestk y Heorhiivka, al oeste de Donetsk.
Pese a las negociaciones de paz, Rusia continúa asediando estas poblaciones con drones, misiles y bombardeos intensivos: horas antes de negociar con Kiev y Washington en Suiza, el pasado 17 de diciembre, Moscú atacó el frente de guerra con casi 400 drones y 30 misiles balísticos.
Rusia se lanza a por Kupiansk, clave para el eje ucraniano
Al norte de Donetsk, la presión en el frente se sitúa sobre la región de Járkov. Allí, las tropas rusas presionan desde 2025 al este del río Oskil, para ampliar cabezas de puente y empujar a Ucrania hacia el oeste. Su objetivo: la ciudad de Kupiansk, en busca de una ruptura estratégica que permita a las tropas rusas comprometer la retaguardia del eje estratégico ucraniano en el Donbás. A día de hoy, la ciudad se mantiene bajo ataque en su frente oriental, si bien Ucrania ha logrado protegerla de una ocupación y mantiene las líneas de ataque fuera del núcleo urbano.
Justo al noroeste de Kupiansk, la ciudad de Járkiv se mantiene protegida de los combates terrestres, aunque vive bajo la amenaza de ataques aéreos: antes de la guerra, fue la segunda ciudad más poblada del país, a solo 30 kilómetros de la frontera con Rusia. En esa zona fronteriza, la región histórica de Slobozhanshchyna ('Ucrania libre', en ucraniano), las tropas de Kiev sostienen el avance ruso, sin avances significativos durante el último año.
Al sur del Donbás, Rusia inició en 2025 una gran ofensiva para lograr, al igual que en el norte, tomar una población estratégica en busca de debilitar el eje estratégico ucraniano: Huliaipole, al este de Zaporiyia, un punto clave para la capacidad ucraniana de defender un hipotético avance ruso hacia Dnipro. En septiembre, Rusia intensificó su ofensiva para capturar la ciudad, algo que consiguió, según el ISW, el pasado 6 de febrero.
Intercambio de golpes en la frontera ruso-ucraniana
La zona fronteriza entre Sumy (Ucrania) y Kursk (Rusia) se ha convertido en el último año en una zona de intercambio de golpes entre ambos bandos. Las tropas ucranianas tratan de volver a infiltrarse en territorio ruso después de lograr penetrar en el país por primera vez en agosto de 2024, después de que las tropas rusas lograsen repeler su ofensiva el pasado mes de abril. Al otro lado de la frontera, la región ucraniana de Sumy ha sido objeto de ataques como parte de la táctica de desgaste rusa, si bien la prioridad de Moscú es fijar y avanzar posiciones en el Donbás.


