
Uno de los grandes puntos fuertes de Israel como fuerza militar es su sistema de intercepción de misiles enemigos. Pero a medida que la guerra en Irán se alarga, Tel Aviv está empezando a verse obligado a ahorrar en sus sistemas de defensa más avanzados, lo que el régimen islamista está aprovechando para alcanzar sus objetivos.
Tal y como publica el Wall Street Journal, Israel ha comenzado a racionar el uso de sus interceptores de misiles de alta gama, para poder preservar las existencias de sus armas defensivas más capaces frente a los bombardeos diarios iraníes, que no han cesado durante las cuatro semanas de guerra.
Dos misiles balísticos iraníes impactaron recientemente en las ciudades de Dimona y Arad, después de que Israel intentara, sin éxito, interceptarlos con versiones modificadas de municiones menos avanzadas.
Según el Journal, Israel ha utilizado con éxito sus interceptores Arrow de última generación para derribar misiles balísticos durante la guerra y el conflicto con Irán en junio pasado.
Recientemente, Tel Aviv ha estado utilizando versiones mejoradas de su sistema David's Sling ('La Honda de David'), diseñado para derribar cohetes y misiles balísticos de corto alcance, para interceptar misiles de mayor tamaño y alcance, con resultados dispares.
Tal y como recoge el diario neoyorquino, la decisión de utilizar municiones menos capaces refleja la presión a la que están sometidos los ejércitos de toda la región, que consumen armas de alto coste y difíciles de fabricar para repeler los ataques de los misiles y drones de producción masiva de Irán.
Estados Unidos e Israel han neutralizado gran parte de la capacidad de Irán para lanzar misiles, pero no toda, lo que ha convertido la guerra en una carrera para ver qué bando se queda antes sin munición.
"El número de interceptores de cada tipo es finito. A medida que avanza el combate, disminuye. Y a medida que disminuye, hay que hacer cálculos más precisos sobre qué misiles utilizar", afirma Tal Inbar, analista sénior de la Alianza para la Defensa Antimisiles, con sede en Estados Unidos, al Wall Street Journal.
Irán ha disparado más de 400 misiles y cientos de drones contra Israel desde el inicio de la guerra. Aunque las cifras fueron más elevadas en los primeros días, los ataques se han mantenido relativamente constantes en las últimas semanas, a lo que se suma el desafío de que Hezbolá dispara decenas de proyectiles contra Israel también a diario.
Con cada misil entrante, las Fuerzas Armadas de Israel deben decidir si dejan que caiga en zonas desocupadas o derribarlo, y en ese caso, con qué sistema. También deben tener en cuenta la preservación de las reservas para cubrir las distintas amenazas que podrían surgir en los próximos días.
