
Día 35 de la guerra en Oriente Próximo. Israel atacó este viernes de forma simultánea Líbano e Irán, que respondió con bombardeos a los aliados de EEUU en el golfo Pérsico. Jerusalén atacó a plataformas de lanzamiento de misiles balísticos, bases de almacenamiento de drones e instalaciones de sistemas de defensa aérea de la Guardia Revolucionaria iraní. También destruyó el puente que Sohmor con Mashghara, en Líbano. Teherán bombardeó la planta de gas de Habshan, en Emiratos Árabes Unidos, donde se desató un incendio; y también una planta eléctrica y una desalinizadora de agua en Kuwait. En este último país también fue atacada la refinería Mina Al Ahmadi, aunque todavía se desconoce de donde provino el bombardeo.
Por otro lado, el Ejército iraní amenazó este viernes, tras el bombardeo al puente que conecta Teherán y Karaj, con llevar a cabo ataques "más devastadores que nunca" no solo contra Estados Unidos e Israel sino también sus aliados. "Cualquier ataque contra los puentes, centrales eléctricas o infraestructura energética de Irán provocará ataques no solo contra todos los objetivos estadounidenses e israelíes en la región y los territorios ocupados, sino también contra posiciones clave de los aliados de Estados Unidos y los países anfitriones, con mayor dureza y devastación que antes", dijo el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari. Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que las Fuerzas Armadas de su país "ni siquiera han empezado a destruir lo que queda en Irán" después de los últimos ataques.


