El dramático momento reciente en el que la nación haitiana estuvo a punto de quedar sin la formalidad de un Gobierno que encarnara, aún precariamente, un legítimo ejercicio de poder fue superado con la formal asunción como primer ministro de Alix Didier Fils-Aime al que inmediatamente el Estado Dominicano ha expresado respaldo con aspiración a que en él confluya una diversidad de voluntades y sectores de sus conciudadanos. El predominio de caos alimentado por una generalizada incapacidad de conciliar posiciones entre grupos de intransigencia y ambiciones sectarias debe cesar y es a lo que, sin necesidad de expresarlo literalmente, aspiran las autoridades dominicanas.
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