El caos ferroviario en el que Cataluña lleva instalada desde hace dos semanas golpea ya al tráfico internacional de mercancías. El número de trenes que llevan materias primas o productos acabados al área de Barcelona desde otros países de Europa a través del túnel del Pertús ha caído un 80% después de que el puerto de la capital catalana haya quedado prácticamente aislado tras el accidente de Gelida, que se cobró la vida de un maquinista el pasado 20 de enero, y el cierre del túnel de Rubí (Barcelona). Fuentes de LPF Perthus, la sociedad que gestiona el tramo que va entre Perpiñán (Francia) y Figueres (Girona), sostienen que estos días solo transitan esa vía entre uno y dos convoyes, en lugar de los diez habituales. Las empresas han optado por dos soluciones: retener producción o bien recurrir al camión, lo cual está provocando numerosas congestiones en las carreteras por el corte de la AP-7. Además, las patronales advierten de que también se está viendo afectado el intercambio comercial con el sur de Francia, Aragón o Navarra.
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