
En las últimas semanas era evidente que iba a cambiar el Salario Mínimo Interprofesional. Se hablaba de cifras o de lo que se pretendía subir, pero faltaba lo esencial, es decir, que el Gobierno y los sindicatos cerraran un acuerdo real. Esa confirmación ya ha llegado y afecta de lleno a millones de trabajadores que esperaban saber cuánto iba a cambiar su nómina este año. No es una subida simbólica, porque el SMI cambia y pasa a 1.221 euros brutos en 14 pagas y eso, sumado a la retroactividad, supone algo importante para muchas familias
La ministra Yolanda Díaz lo explicó con la idea de recuperar poder adquisitivo, pero en la práctica la duda más repetida siempre es la misma, y es saber cuánto llega realmente al bolsillo. El aumento es de 37 euros al mes, un 3,1 %, que visto en conjunto deja un total de 518 euros más al año. Sin embargo, y al margen de cifras, muchos querrán saber cuándo entra en vigor, si habrá ajustes en las nóminas y cómo quedará después la declaración de la Renta. De momento, el preacuerdo, firmado junto a UGT y CCOO, beneficia sobre todo a trabajadores con sueldos bajos, un colectivo donde las mujeres son mayoría. Y aunque el dato es claro, el funcionamiento práctico del nuevo SMI no lo es tanto.
Por eso el Gobierno insiste en que habrá mecanismos fiscales para que la subida no se pierda entre retenciones y que el incremento llegue de forma real, no sólo en papel. Esto mismo explica que, cada vez que se anuncia que el SMI cambia, aparezca una oleada de consultas laborales en empresas y asesorías. Muchos trabajadores no saben si deben pedir una regularización, si la empresa se la aplicará de forma automática o qué pasa si tienen un contrato parcial.
El BOE confirma el giro en tu nómina: cambia el SMI en España
El aumento se aplicará en cuanto el Consejo de Ministros apruebe el Real Decreto correspondiente. Después llegará la publicación en el BOE, un trámite que no debería tardar más de tres semanas. Aun así, el Gobierno quiere que la medida tenga efecto desde el 1 de enero, de manera que los trabajadores cobren los atrasos en la nómina siguiente a la entrada en vigor.
Esto significa que habrá nóminas con doble ajuste. Primero, el salario actualizado. Y después, el abono de la diferencia acumulada por la retroactividad. En muchas empresas este proceso se resuelve de forma automática, pero puede tardar unos días según el sistema de nóminas que utilice cada compañía. Lo importante es que, una vez el BOE publique la subida, todas las empresas estarán obligadas a aplicarla, sin excepción.
Qué se cobra realmente con el nuevo SMI
Los 1.221 euros anunciados son el salario bruto. Es decir, que es la cifra de referencia, pero no la que aparece en la cuenta corriente. Tras restar cotizaciones y retenciones, el resultado cambia según la situación personal del trabajador. Un empleado casado con hijos tiene retenciones más bajas. Una persona joven, sin cargas familiares, puede tener un descuento mayor. En contratos parciales, el cálculo se hace sobre la parte proporcional. Por eso es habitual que dos nóminas con el mismo salario bruto se parezcan poco cuando se comparan los importes finales.
A este margen de variación hay que sumar otro factor frecuente como pueden ser las horas complementarias en algunos sectores, especialmente en hostelería y comercio, que pueden modificar la retención aplicada en cada mes. Por eso muchos trabajadores notan pequeñas diferencias en su salario neto a lo largo del año, incluso cuando el bruto se mantiene estable. Con la subida aprobada, el Gobierno quiere que todo ese incremento llegue casi íntegro. Para ello ha pactado con Hacienda un sistema que compensa automáticamente las retenciones del año en la declaración de la Renta.
Cómo afectará a la declaración de la Renta
La deducción especial para perceptores del salario mínimo seguirá vigente este año. El mecanismo es similar al aplicado en ejercicios anteriores: si a lo largo del año se practican retenciones de IRPF, esas cantidades se regularizan al presentar la declaración. Con ello se evita que las retenciones reduzcan el efecto de la subida del SMI y se ajusta el importe final según la situación fiscal de cada trabajador. Además, este mecanismo ayuda a que el pago de la Renta no sea una sorpresa desagradable. La mayoría de asalariados con SMI suelen salir a devolver o, como mucho, a cero.
Pero al margen de esto, y más allá de la subida en sí, el nuevo SMI vuelve a abrir el debate sobre cómo se distribuyen los salarios en España. Cada aumento del mínimo obliga a revisar tablas salariales, complementos y convenios de sectores con sueldos muy ajustados. También empuja a empresas pequeñas y autónomos empleadores a recalcular costes. Aun así, sindicatos y Gobierno defienden que el impacto positivo en el consumo y en la reducción de desigualdades compensa estos ajustes.



