A los 23 años, Vicente Pizarro dio el salto. Fue uno de los pocos que salió airoso del nefasto 2025 de Colo Colo. El mediocampista pasó de ser “cacique” a transformarse en “canalla”. Ante la necesidad de hacer caja (en Macul plantearon el concepto de “economía de guerra”), el cuadro albo traspasó a su canterano más destacado para recalar en Rosario Central, reencontrándose con Jorge Almirón. Si bien ha sido una baja de peso para Fernando Ortiz, es una oportunidad de crecimiento para ‘Vicho’, en una liga más competitiva y con la chance de jugar Copa Libertadores.
El torneo transandino ha servido como un paso intermedio para los jugadores chilenos, que cruzan la cordillera y cuentan con otra plataforma, para así avanzar en sus respectivas carreras. Un ejemplo es Felipe Loyola, cuya trayectoria continúa en el Pisa de Italia luego de destacar en Independiente.
Lleva siete partidos jugados en el club, todos como titular: ante Belgrano de Córdoba, Racing, River Plate, Aldosivi, Sportivo Belgrano (por la Copa Argentina), Barracas Central y Talleres de Córdoba (este viernes). Quizás, sin buscarlo, Vicente está repitiendo el camino que hizo su padre, Jaime. El actual ministro del Deporte también pasó de Colo Colo al fútbol transandino, teniendo en el país vecino su primera experiencia en el exterior. Claro, son contextos distintos.
El Kaiser se fue a Argentinos Juniors a los 29 años. Ya tenía en su trayectoria el título de la Copa Libertadores ’91, como capitán del cuadro liderado por Mirko Jozic. Antes, en 1988, había sido elegido como el mejor volante defensivo del mundo por la revista France Football. El 22 de septiembre de 1993 jugó por última vez con la camiseta blanca (en su primera etapa). Fue ante Coquimbo Unido, en el Monumental. Unos días después, tendría su estreno en los Bichos Colorados.

De cara a la temporada 93-94, Argentinos no estaba en su momento más saludable. Con problemas económicos y deportivos, debió aceptar un proyecto de la empresa Torneos y Competencias (TyC), quien se hizo cargo del equipo, ofreciendo la incorporación de varios jugadores de primer nivel (entre ellos Pizarro). Además, generó un cambio radical: la localía. De la cancha de Ferro Carril Oeste, el club se trasladó a Mendoza. Pese a la molestia de los socios, la mudanza se realizó igual.
En el Apertura ’93, el Bicho fue undécimo en la tabla. Jaime Pizarro disputó 13 partidos, entre septiembre y diciembre. Hizo un gol: a Banfield. Tras cerrar su paso por Argentina, el Kaiser tendría otras dos experiencias fuera de Chile: Barcelona de Ecuador y Tigres de México.
Luego de 33 años, el heredero toma el testimonio, desembarcando en la octava mejor liga del mundo en 2025, según el último ranking de la Federación Internacional de Historia y Estadísticas (IFFHS). Hasta la fecha, se ha erigido en una pieza estable en la estructura de Jorge Almirón, compartiendo camarín con un campeón del mundo como Ángel Di María.



