
La Unión Europea ha acogido con disimulada satisfacción la sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos que ha declarado ilegales la mayoría de los aranceles que ha utilizado como palanca política el presidente Donald Trump . De algún modo, en la Comisión se sienten reivindicados por esta decisión que pone ahora en aprietos a la Casa Blanca. Pero al mismo tiempo aguantan la respiración a la espera de saber cuál será la reacción del propio Trump y sus eventuales consecuencias sobre el comercio bilateral.«Tomamos nota del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos y lo estamos analizando detenidamente», ha dicho el portavoz europeo en la materia, Olof Gill. Mientras tanto «mantenemos un estrecho contacto con la Administración norteamericana para aclarar las medidas que pretenden tomar en respuesta a este fallo» y que en Bruselas admiten que no se atreven ni a imaginar, teniendo en cuenta el modo de actuar de la Administración Trump.La sentencia legitima los aranceles específicos que afectan a automóviles, al aluminio y al acero y que también afectan a Europa, pero no los que Trump impuso de modo unilateral aunque los llamó «recíprocos».Ratificación del acuerdoDespués de instaurar este paquete de aranceles generalizados, el 27 de julio de 2025 Ursula von der Leyen y Donald Trump se reunieron en un club de golf que este último posee en Escocia y llegaron a un acuerdo en el que se pretendía limitar y definir el paquete arancelario respecto a Europa. Ese texto legal estaba a punto de ser ratificado en el Parlamento Europeo cuando estallaron las tensiones con Washington por los planes de Trump de apoderarse de Groenlandia. Una vez aparcado el problema de la isla danesa, el Parlamento Europeo había reanudado el trámite de ratificación y aunque se preveía que el voto tendría lugar en el próximo pleno, ahora es posible que los diputados esperen hasta ver con más claridad la situación.El flujo comercial entre la UE y Estados Unidos es el más importante del mundo, por encima del que ambos mercados mantienen con China por separado. Equivale al 30% del comercio mundial y se acerca al 1,8 billones, con b, de euros al año.En este sentido, la Comisión recuerda que «las empresas de ambos lados del Atlántico dependen de la estabilidad y la previsibilidad de la relación comercial. Por lo tanto, seguimos abogando por aranceles bajos y trabajando para reducirlos».


