
Con bombardeos sin tregua y tropas en el terreno, el Ejército israelí estima adentrarse hasta ocho kilómetros de la línea fronteriza la próxima semana, lo que, asegura, le permitiría impedir el lanzamiento de misiles antitanque de Hezbolá. En las aldeas invadidas, Israel ha comenzado a demoler viviendas que, afirma, son "puestos avanzados" de la organización chiita. También anunció que destruirá otros dos puentes sobre el río Litani, mientras residentes de varias aldeas se rehúsan a huir pese a los ataques.
