El Lancia Gamma cumple 50 años y vuelve a posicionarse en el centro de la estrategia de la marca italiana. Presentado originalmente en el Salón de Ginebra de 1976, este modelo marcó una época por su enfoque innovador en diseño, confort y aerodinámica, convirtiéndose en uno de los buques insignia más distintivos de Lancia.
Desde su origen, el Gamma destacó por su carácter poco convencional. La versión sedán ofrecía una silueta estilizada tipo fastback, con especial atención a la luminosidad interior y al confort de marcha, mientras que el coupé diseñado por Pininfarina representaba la elegancia del gran turismo italiano, con un habitáculo concebido como un verdadero “salón rodante”.

A lo largo de su ciclo de vida, el modelo incorporó mejoras relevantes, como la introducción de inyección electrónica en su segunda serie a comienzos de los años 80, además de evoluciones en diseño y materiales. Incluso sirvió de base para diversos prototipos desarrollados por casas de diseño como Italdesign y Pininfarina, consolidando su estatus como un laboratorio de innovación dentro de la marca.
Su producción se extendió hasta 1984, con cerca de 22.000 unidades fabricadas, antes de ser reemplazado por el Thema. Sin embargo, su legado se mantiene vigente como una de las expresiones más auténticas del diseño automotriz italiano de los años 70, hoy altamente valorada por coleccionistas.

Seis décadas después de su debut, el nombre Gamma vuelve a cobrar protagonismo. En el marco del proceso de relanzamiento global de Lancia bajo el alero de Stellantis, la firma prepara una nueva interpretación de su histórico buque insignia, que será presentada en formato conceptual durante el Salón del Automóvil de París en octubre de 2026.
Esta futura generación marcará un quiebre respecto del modelo original. Basado en la plataforma STLA Medium, el nuevo Gamma adoptará una configuración electrificada y un formato cercano al de un SUV de tamaño medio, alineado con las tendencias actuales del mercado.

El modelo se integrará como el nuevo buque insignia de la marca en su proceso de expansión internacional, acompañado por una gama que incluirá versiones híbridas, 100% eléctricas y también a gasolina, reafirmando el giro de Lancia hacia una movilidad más sostenible y tecnológica, pero asumiendo que el público que prefiere los motores a combustión no ha desaparecido.
Así, el Gamma no solo celebra su historia, sino que se proyecta como un símbolo del renacimiento de Lancia: una reinterpretación contemporánea de la elegancia, la innovación y el carácter distintivo que definieron al original hace ya 50 años.



