Hace seis años, la Real y Venerable Congregación de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Tarragona tomó un nuevo rumbo tras casi cinco siglos de historia. Una mayoría de sus miembros decidió cambiar los estatutos y permitir que las mujeres pudieran formar parte de la cofradía en igualdad de condiciones y procesionar en Semana Santa junto a ellos. "Hubo que pelearlo porque algunos no querían, pero creo que fue un proceso casi natural fruto de los nuevos tiempos. Desde entonces, cualquier mujer ya forma parte de la congregación como una hermana más", asegura en una conversación con El HuffPost María Grau, actual sots-prefecte de esta organización de fieles católicos.
El camino hacia la plena igualdad en las cofradías: "Bajo los varales, todos somos hermanos"
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Resumen, sesgo y contexto.HuffPost ES
