Empezó en televisión con SMS y no tardó en convertirse en ídolo adolescente. Durante años, para muchos, Mario Casas fue el rostro del cine romántico juvenil, el chico guaperas de motos y miradas intensas. Pero esa imagen hace tiempo que dejó de definirlo. A las puertas de los 40, Casas no ha parado de asumir riesgos interpretativos. Y hay una película concreta que sirve para cerrar el debate.
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2 MIN LECTURAEl director lo tiene claro: Mario Casas llegó a un lugar al que no llegan muchos
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Resumen, sesgo y contexto.Gizmodo
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