Bad Bunny fue el gran ganador de la gala de los Premios Grammy que se celebró el domingo en Los Ángeles, tanto por los premios obtenidos por su último álbum, Debí tirar más fotos, como por el potente discurso político que pronunció en español en un momento en que Trump ha recrudecido su política migratoria y su retórica de criminalización de la población civil. Pero el puertorriqueño también acaparó protagonismo por el atuendo con que posó en la alfombra roja y subió al escenario: un esmoquin que, a primera vista, podía parecer un diseño más o menos clásico, indudablemente elegante y confeccionado a medida.
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