Uno de los problemas más grandes que enfrenta la IA no tiene que ver con los chips de memoria. Aunque la empresa está atravesando una crisis que amenaza con subir los precios de casi todos los dispositivos en 2026, existe un obstáculo mayor. La naturaleza de los modelos de lenguaje está exigiendo crear centros de datos cada vez más grandes, lo que ha derivado en un gasto multimillonario de los cuatro gigantes tecnológicos.
De las cuatro compañías, Amazon lidera la iniciativa con una inversión proyectada en 200.000 millones de dólares para 2026. Le sigue de cerca Google, con 185.000 millones destinados al desarrollo de procesadores y la plataforma Vertex AI. Esta última sorprendió a los inversores durante su última presentación de resultados financieros, avisándoles que aumentaría el gasto de capital para potenciar su posición en la industria.

Sundar Pichai, CEO de Alphabet, dijo que la IA es una fuerza expansiva que favorece a servicios como la Búsqueda, aumentando los ingresos en un 17%. Otra división que justificaría una inversión por encima de lo proyectado es Google Cloud. Tan solo en el último trimestre, el servicio registró un crecimiento interanual del 48% y se colocó como el proveedor de nube de más rápido crecimiento frente a Amazon y Microsoft.
Microsoft y OpenAI necesitan más poder de cómputo que nunca
Este último tampoco planea quedarse con los brazos cruzados. Los datos de Bloomberg anticipan que el gigante de Redmond invertirá 105.000 millones de dólares. Microsoft no solo tiene la tarea de llevar la IA a Windows y el resto de sus servicios, sino que también debe ofrecer el poder de cómputo necesario para entrenar a los modelos de OpenAI. La compañía, al igual que Google y Amazon, es responsable de los centros de datos que alojan a los modelos más poderosos de OpenAI, Gemini y Anthropic.

La IA ya no está limitada por el software, sino por la infraestructura
A diferencia de lo que vimos en décadas anteriores, la industria tecnológica ya no está limitada por el código, sino por la física. La carrera por construir "gigafábricas de IA" ha generado una competencia entre los cuatro gigantes, quienes no solo pelean por el acceso a los aceleradores de NVIDIA, sino a sistemas de refrigeración líquida o generadores de emergencia.

La demanda por energía es tan alta que ya está generando fricción con las redes eléctricas locales. Empresas como Google o Microsoft están invirtiendo en reactores nucleares, mientras que Elon Musk tiene la mirada puesta en el espacio, con centros de datos montados en satélites que funcionan con la luz del sol.
Mientras las empresas gastan miles de millones de dólares, algunos expertos advierten sobre el peligro de una burbuja. Chuck Robbins, presidente de Cisco Systems, declaró que la IA podría convertirse en un fenómeno más grande que internet, pero algunas empresas fracasarán.
"Se ha debatido mucho sobre si esto es una burbuja y la respuesta probablemente sea sí", dijo Robbins a la BBC. "Se parece mucho a eso (la burbuja de las puntocom), pero lo que sucede es que tendrás dinero que se invertirá en empresas que no lo lograrán, pero los ganadores surgirán y las aplicaciones y los casos de uso comenzarán a evolucionar".


