
La economía catalana da señales de estar en buen camino y de apuntar hacia uno todavía mejor, pero a la vez arrastra el lastre de la pobreza cronificada, que ya afecta al 24,8% de la población, ocho décimas más que el año anterior, según los datos publicados este jueves por el Idescat. El informe de coyuntura económica de la Cambra, presentado también este jueves, muestra que Cataluña mejora en productividad, en inversión productiva y en ocupación, y que se está detectando un cambio de estructura productiva en la que el turismo y la hostelería, los sectores más precarios, pierden algo de peso relativo, mientras que sectores de más valor añadido como la ingeniería, la arquitectura, los servicios profesionales y las tecnologías de la información y la telecomunicación van ganando peso. ¿Cómo es posible que la economía dé señales tan positivos y que al mismo tiempo la pobreza esté enquistada e incluso suba? Las entidades sociales denuncian que el incremento del coste de la vida, especialmente de la vivienda, atenaza cada vez más a las familias vulnerables, mientras que la Cambra cree que la única manera de bajar la curva de la pobreza es que la economía siga creciendo y continuar mejorando el patrón de este crecimiento.
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