
No era un secreto para nadie que el Santander había puesto en el objetivo crecer en Norteamérica. Así lo había asegurado en varias ocasiones su propia presidenta, Ana Botín. Lo que sí ha sido una sorpresa para el mercado ha sido la premura y la concatenación de operaciones que en pocos meses han cambiado por completo el viraje y el mapa. En menos de un año ha vendido su negocio en Polonia, pero también ha reforzado su perfil británico con la adquisición al Banco Sabadell de TSB, su filial en ese país, en una operación que se cerró en los momentos clave de la opa del BBVA. Y ha dado el gran salto en Estados Unidos con la toma de Webster anunciada en la noche de este martes. Esta operación hace del mercado estadounidense el tercero más grande para la entidad en activos, tras España y Reino Unido. Y el segundo que más aporte al beneficio, tras España e igualmente por encima de Brasil.
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