Año nuevo, mismas soluciones. La primera reunión del Banco Central Europeo en 2026 se ha saldado con una nueva pausa en los tipos de interés, la quinta consecutiva, en una decisión tomada por unanimidad. Con la inflación de la zona euro en el 1,7%, merodeando ese umbral del 2% inscrito en letras de bronce en el mandato de la institución que preside Christine Lagarde, el Consejo de Gobierno ha enterrado todo activismo: el último movimiento fue en junio, hace ya ocho meses. Y Fráncfort no parece dispuesto a mover ficha a corto plazo. Ni al alza, ni a la baja.
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