El Banco Central (BCRA) compró US$172 millones este viernes, en lo que fue el mayor saldo positivo desde el 11 de febrero. En la última semana, el organismo adquirió US$485 millones y sumó US$1071 millones en lo que va de marzo. La entidad hilvanó más de 50 ruedas consecutivas de compras.
La autoridad monetaria inauguró un programa de compra de reservas desde el inicio de 2026 y lleva comprados más de US$3786 millones.
A pesar de las compras de divisas que hace el BCRA, las reservas caen US$1758 millones en lo que va de marzo. Una parte de esa caída se explica por la revaluación del oro, los yuanes y los derechos especiales de giro, la moneda del FMI. Otra, por el pago de US$1000 millones en intereses de Bopreal que tuvo que hacer el BCRA entre fines de febrero y principios de marzo.
En ese sentido, un informe de GMA Capital indicó que los constantes pagos de deuda que tiene por delante el Gobierno condicionan la evolución de las reservas. “En ausencia de acceso al financiamiento externo, el Tesoro continúa dependiendo del Central para afrontar vencimientos y profundiza el sesgo contractivo. En este marco, la dinámica de reservas no sólo termina condicionando a la macro, sino que también limita la mejora en la percepción internacional sobre Argentina”, indicó.
El peso se apreció contra el dólar: cómo puede seguir
Pese a la demanda oficial, el tipo de cambio se mantuvo estable o, incluso, a la baja. En la última semana, el dólar retrocedió $10 en Banco Nación y cerró en $1410. En lo que va del año, la cotización cedió $70.
“Surge la duda de si esta estabilidad cambiaria, junto con las compras del BCRA en el spot, responderían nuevamente a la entrega de cobertura cambiaria”, especuló PPI, en relación con el aumento de interés abierto en el mercado de dólar futuro.

La apreciación del peso se dio en un contexto de fortalecimiento del dólar a nivel global, por lo que la moneda doméstica fue, junto con el peso colombiano, una de las pocas que logró incrementar su valor desde que empezó la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Un informe de IEB destacó que las proyecciones de flujo de dólares por parte de los agroexportadores, además del viento de cola para el sector energético por la suba del petróleo, supone un claro argumento para sostener que el tipo de cambio podría continuar a la baja. “Sin embargo, existen otros motivos para sostener que tal baja no resulta tan fácil de pronosticar”, advirtió.
“Por un lado, la demanda de pesos no muestra signos de recuperación, en el marco de un mercado laboral con signos de desgaste y salarios reales con menor dinamismo. Por el otro, uno de los dos objetivos de política monetaria del BCRA es el de acumular reservas, por lo que su presencia como demandante adicional de divisas ejerce presión al alza del tipo de cambio”, detalló el reporte.



