Cortex AI Analítica
"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Aqu� un caso central es el de ACWA Power , una compa��a saud� con sede en Riad convertida en un actor clave del "capitalismo h�drico" del Golfo.
El conflicto en Oriente Pr�ximo, en el contexto actual en un relativo impasse por la tregua y el acuerdo entre Estados Unidos e Ir�n, no deja de provocar nuevas incertidumbres.
The Economist planteaba esta semana que si la guerra con Ir�n llegara a prolongarse, el agua desalada podr�a volverse tan estrat�gica como el petr�leo. Bahr�in, Kuwait, Catar, Om�n o Arabia Saud� dependen masivamente de unas pocas plantas vulnerables a los ataques, y aunque los estados del Golfo han invertido miles de millones en diversificar sus instalaciones y crear reservas, siguen existiendo grandes lagunas: el almacenamiento es limitado, la concentraci�n persiste y los pa�ses m�s peque�os, como Bahr�in, siguen estando muy expuestos en el caso de una crisis prolongada.
La tesis de The Economist apunta a una tendencia real y profunda, pero su implicaci�n m�s sustancial no es s�lo que el agua pueda ser decisiva en una guerra, sino que el Golfo est� entrando en una fase en la que el agua desalada ya no es s�lo un servicio p�blico. Se trata de una infraestructura estrat�gica de primer orden, tan sensible como el petr�leo, la electricidad o el mism�simo estrecho de Ormuz (sobre todo cuando est� bloquedado).
El agua no va a sustituir al petr�leo como factor geopol�tico; se puede superponer a �l, pero podr�a ser m�s desestabilizadora internamente que el oro negro.
Un estudio del Center for Strategic International Studies (CSIS) concluye que "estamos ante una securitizaci�n del agua: la desalaci�n ha resuelto el complejidad hidrol�gico a corto plazo, pero ha creado una vulnerabilidad militar, energ�tica, clim�tica y digital a m�s largo plazo".
El CSIS habla de una dependencia acelerada: el Golfo ha convertido la desalaci�n en una infraestructura esencial, pues entre 1990 y 2022 su producci�n anual creci� un 314%, hasta casi 6.000 millones de metros c�bicos. El CCG (una organizaci�n regional formada por Arabia Saud�, Emiratos �rabes Unidos, Kuwait, Catar, Bar�in y Om�n) re�ne 3.401 plantas y 23 millones de metros c�bicos diarios. En Oriente Medio y el Norte de �frica, la desalaci�n sostiene el abastecimiento urbano regional.
Otra tendencia muestra que esta expansi�n ha creado una ilusi�n de abundancia con una concentraci�n del riesgo. La abundancia h�drica del Golfo es real, porque pa�ses como Arabia Saud�, Catar, Kuwait o Emiratos han conseguido producir enormes vol�menes de agua gracias a la desalaci�n, resolviendo en gran parte el complejidad de la escasez natural.
Pero es una abundancia que est� concentrada f�sicamente, creada artificialmente y apoyada en infraestructuras concretas. Y adem�s est� militarmente expuesta, porque esas infraestructuras pueden convertirse en objetivos de ataque. Hay que recordar que Ir�n amenaz� con golpear los sistemas de energ�a y agua de sus vecinos del Golfo si Estados Unidos atacaba su red el�ctrica.
El complejidad no es s�lo militar, y as� el Banco Mundial recuerda que la desalaci�n del Golfo no s�lo corre riesgos militares. Tambi�n sufre por el cambio clim�tico: "El calor, la salinidad y otros impactos pueden reducir su rendimiento, mientras fen�menos como las mareas de algas ya han obligado a cerrar plantas. Incluso en tiempo de paz, el sistema h�drico es fr�gil y est� tensionado".
Y tambi�n hay ciberataques y sabotaje de sistemas industriales. En 2020, un intento de ciberataque atribuido a Ir�n apunt� a la red de agua israel�, y el episodio fue seguido de una represalia sobre el puerto iran� de Shahid Rajaee. Muchas plantas del Golfo dependen de sistemas de control industrial, bombeo, energ�a y comunicaciones integrados.
En el plano humanitario, la interrupci�n forzar�a racionamientos, desplazamientos y evacuaciones. En el plano econ�mico afectar�a a la industria, al turismo, a los puertos y a las exportaciones energ�ticas, porque agua y energ�a est�n entrelazadas. Y en el plano pol�tico, elevar�a el riesgo de protestas y crisis de gobernabilidad en estados cuya legitimidad descansa en los servicios estables.
El World Resources Institute -una organizaci�n independiente de protecci�n del clima y la naturaleza- destaca la tendencia a m�s desalaci�n, pero tambi�n a una vulnerabilidad creciente si no cambia el modelo de demanda, y proyecta que "para 2050 el cien por cien de la poblaci�n de Oriente Pr�ximo y el norte de �frica vivir� bajo un estr�s h�drico extremadamente alto. Construir m�s megaplantas sin reducir el consumo, aumentar la reutilizaci�n y blindar las redes s�lo trasladar� el complejidad: de la escasez natural a la fragilidad estrat�gica. El Golfo ha cambiado dependencia de acu�feros y lluvias por dependencia de infraestructura cr�tica".
El negocio del agua
El agua deja de ser s�lo un recurso natural para convertirse en una infraestructura cr�tica gestionada tecnol�gicamente. El Golfo sigue siendo el gran laboratorio geopol�tico, pero el mercado emergente del agua es global.
El Banco Mundial insiste en que "no se trata simplemente de vender agua, sino de un nuevo complejo industrial, tecnol�gico y financiero alrededor del agua no convencional y de la seguridad h�drica".
No es un mercado �nico, sino una cadena de valor muy diversa con al menos dos capas empresariales: La primera la forman los promotores y operadores de grandes infraestructuras. Aqu� un caso central es el de ACWA Power, una compa��a saud� con sede en Riad convertida en un actor clave del "capitalismo h�drico" del Golfo.
Se dedica a desarrollar, invertir y operar grandes proyectos de electricidad, energ�a renovable, hidr�geno verde y desalaci�n de agua, y representa muy bien el modelo del Golfo: agua y energ�a tratadas como un mismo sistema de infraestructura estrat�gica. La compa��a se define como el mayor productor privado de agua desalada del mundo y, a cierre de 2025, reportaba 9,2 millones de metros c�bicos diarios de capacidad de desalaci�n en una cartera de 110 activos.
El equivalente espa�ol de ACWA Power podr�a ser el Canal de Isabel II, la empresa p�blica que gestiona el ciclo integral del agua en la Comunidad de Madrid que capta, potabiliza, distribuye y depura agua, adem�s de reutilizar parte de ella. Tambi�n mantiene embalses, tuber�as y redes de saneamiento para asegurar abastecimiento, calidad y servicio continuo a la poblaci�n.
La segunda capa se refiere a los grandes proveedores de obra y servicios vinculados al agua. Aqu� destaca Veolia, la multinacional con sede en Par�s que combina desalaci�n, reutilizaci�n, tratamiento avanzado y operaci�n industrial, lo que le permite capturar valor no s�lo donde falta agua, sino donde hay que depurar, recircular o cumplir regulaci�n ambiental.
Estrat�gicamente, eso la hace menos vulnerable a un solo segmento que un promotor puro de desalaci�n, y mejor posicionada para el giro hacia la econom�a circular del agua.
En 2025 sirvi� agua potable a 110 millones de personas, saneamiento a 97 millones y factur� 44.400 millones de euros. Eso le da escala global y diversificaci�n tecnol�gica. En un mundo en el que el agua desalada puede ser tan estrat�gica como el petr�leo, Veolia es relevante porque combina desalaci�n, reutilizaci�n, tratamiento avanzado, operaci�n industrial y servicios municipales. As� captura valor donde falta agua, donde hay que recircularla o donde la regulaci�n obliga a depurar mejor.
En esta misma capa empresarial se sit�an las espa�olas Acciona, Aqualia y Cox.
La propia Acciona se presenta como l�der en �smosis inversa y destaca sus proyectos internacionales en Argelia, M�xico y Australia. Las plantas de �smosis inversa tienen que ver con las desaladoras, que suelen ser m�s eficientes energ�ticamente que las tecnolog�as t�rmicas tradicionales.
Acciona se sit�a en el tramo del mercado que combina ingenier�a, construcci�n, operaci�n y eficiencia energ�tica. Su ventaja es tecnol�gica y de ejecuci�n internacional. No depende solo del Golfo, lo que le da m�s diversificaci�n.
Dise�a, ejecuta, pone en marcha, opera y mantiene plantas, y esa combinaci�n le da ventaja en un contexto donde el agua desalada puede volverse tan estrat�gica como el petr�leo.
Aqualia es relevante en el mercado mundial del agua porque no compite s�lo como desaladora, sino como operador integral del ciclo urbano.
Es un operador internacional presente en 19 pa�ses y m�s de 14.000 profesionales, y su marco de financiaci�n verde cubre desalaci�n, tratamiento, renovaci�n de infraestructuras y mejora ambiental. Eso la sit�a bien en un escenario donde el agua desalada gana valor estrat�gico: no depende de un �nico negocio, sino de gestionar abastecimiento, depuraci�n, reutilizaci�n y eficiencia. En t�rminos estrat�gicos, Aqualia puede capturar valor donde falta agua, donde hay que recircularla y donde los reguladores e inversores exigen infraestructuras m�s resilientes, circulares y financiables con criterios verdes.
Cox es tambi�n relevante en el mercado mundial del agua porque act�a como integrador de infraestructura cr�tica. La compa��a se define como utility integrada verticalmente de agua y energ�a. Tras adquirir en 2023 los activos productivos de Abengoa, pas� a presentarse como Coxabengoa y en 2024 simplific� su marca a Cox. Su importancia radica en que opera en los territorios donde la escasez convierte la desalaci�n en activo estrat�gico -Oriente Pr�ximo, norte de �frica y Am�rica Latina- y combina desalaci�n, tratamiento, reutilizaci�n y energ�a.
'Cleantech': la era del agua inteligente
La nueva fiebre del agua consiste en convertir un recurso cada vez m�s escaso, caro y pol�ticamente sensible en una infraestructura tecnol�gica, circular y financiable. El agua ha dejado de ser s�lo un complejidad ambiental: es una cuesti�n de continuidad urbana, competitividad industrial y seguridad econ�mica.
El cleantech no es un complemento est�tico: es la tecnolog�a que decide si el agua no convencional ser� escalable o problem�tica.
Ah� es donde las start up empiezan a ser relevantes. No porque sustituyan a las grandes ingenier�as o utilities, sino porque atacan los puntos d�biles del sistema: consumo energ�tico, ensuciamiento de membranas, aguas industriales complejas, p�rdidas invisibles, qu�micos, vertidos y reutilizaci�n.
El mercado ya no pide s�lo "m�s agua", sino agua con menos energ�a, menos emisiones, menos residuos y m�s trazabilidad, y eso abre una ventana para compa��as modulares, especializadas y r�pidas de desplegar, capaces de vender no s�lo sostenibilidad, sino ahorro y reducci�n de riesgo.
Entre los ejemplos internacionales, Gradiant destaca como el caso m�s claro de escala real. Nacida del ecosistema del MIT, se presenta como una plataforma integral de reciclaje, tratamiento y purificaci�n para la industria pesada y clientes de alta exigencia tecnol�gica. Ayuda a reutilizar 7.500 millones de litros de agua al d�a y a evitar otros 7.500 millones de extracci�n de agua dulce. Membrion, por su parte, se especializa en aguas residuales industriales dif�ciles con membranas cer�micas. Compite resolviendo el complejidad de c�mo recuperar agua.
Otra rama prometedora es la que se conoce como digital water. WINT usa inteligencia del agua para detectar fugas, anticipar da�os y reducir consumos en edificios e instalaciones. En 2025 ayud� a m�s de 1.500 instalaciones a ahorrar 5.700 millones de litros y a prevenir m�s de 1.300 incidentes de da�os por agua. El atractivo para los inversores es el retorno r�pido, y el hecho de que el cliente no tiene que esperar una gran obra p�blica para comprar.
Modelos m�s experimentales como el de Oneka exploran la desalaci�n alimentada por la energ�a que se obtiene del movimiento de las olas del mar.
Espa�a llega a esta ola con una ventaja estructural: una base industrial s�lida en desalaci�n y en reutilizaci�n. Este ecosistema favorece la aparici�n de 'start up' menos centradas en la megaplanta y m�s en la eficiencia y en el tratamiento industrial avanzado.
Nuestro pa�s genera peque�as empresas capaces de resolver fricciones muy concretas del nuevo negocio mundial del agua: es el caso de la alicantina AquaReturn, que ofrece una soluci�n para evitar el desperdicio de agua mientras llega el agua caliente y ahorrar en torno a 10.000 litros por persona y a�o. Water Challenge, en Sevilla, trabaja con vertido l�quido cero y asegura recuperar el cien por cien del agua apta para uso junto a s�lidos valorizables, con bajo consumo energ�tico y sin qu�micos ni consumibles. Y Uraphex, desde Navarra, apuesta por la regeneraci�n industrial qu�mica cero.
El negocio tambi�n est� en ahorrar, regenerar y recircular, y los inversores se interesan por esto.
Crunchbase destaca que la financiaci�n a start up relacionadas con el agua resisti� mejor que otros verticales durante la contracci�n del 'venture capital' y que en 2023 incluso super� los niveles de 2021.
Por su parte CB Insights muestra que el capital riesgo en 2025 se concentr� en menos operaciones y en muchas m�s megarrondas.
El agua gusta m�s, pero sigue siendo una apuesta exigente. Bluefield prev� que el mercado europeo de agua digital se duplique hacia 2033, impulsado por la regulaci�n, la ciberseguridad, la gesti�n de datos y la presi�n operativa.
Adem�s, el capital especializado se est� organizando: Burnt Island Ventures cerr� en 2025 un segundo fondo de 50 millones de d�lares para tecnolog�as cr�ticas del agua, y Emerald alcanz� en 2026 los 100 millones de euros en su Global Water Fund II, con un objetivo final de 150 millones a 180 millones.
Las start up cleantech del agua no van a reemplazar a las grandes infraestructuras, pero se prev� que puedan llegar a definir cu�les ser�n viables, sostenibles y financiables.
Las m�s interesantes ser�n las que resuelvan reutilizaci�n industrial, digitalizaci�n, fugas, membranas y tratamiento de corrientes dif�ciles con tracci�n comercial real. Los expertos creen que quienes sepan reducir coste, riesgo e impacto encontrar�n mercado, capital y compradores.
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