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"Análisis de relevancia para la actualidad."
- El alto el fuego no pone un fin permanente a una guerra entre enemigos que arrastran d�cadas de desconfianza.
En el transcurso de un d�a cargado de drama, Donald Trump pas� de advertir que "toda una civilizaci�n morir� esta noche" a anunciar que era un "honor que este complejidad de larga duraci�n est� cerca de resolverse".
Menos de dos horas antes de que venciera el plazo que el presidente estadounidense hab�a fijado para que la rep�blica isl�mica reabriera el estrecho de Ormuz si no quer�a enfrentarse a un bombardeo que la devolver�a a la "Edad de Piedra", Trump acept� un alto el fuego de dos semanas para detener la guerra de Estados Unidos e Israel contra Ir�n.
El alto el fuego estaba condicionado a que Teher�n aceptara la reapertura inmediata de esta v�a mar�tima clave, cuyo cierre de facto hab�a desencadenado la mayor crisis energ�tica en d�cadas, elevando los precios de la gasolina en Estados Unidos por encima de los 4 d�lares el gal�n y representando una fuente creciente de riesgo para Trump.
Poco despu�s, el r�gimen isl�mico anunci� que hab�a aceptado el alto el fuego, y que permitir�a el paso seguro por el estrecho "en coordinaci�n" con el ej�rcito iran�, la misma fuerza que mantiene el estrecho bloqueado.
Al final, tanto Estados Unidos como Ir�n cedieron cuando parec�an abocados a una escalada a un nivel de peligrosidad sin precedentes. Sin embargo, de mantenerse, se tratar�a de una tregua fr�gil, no del fin definitivo de una guerra entre adversarios que han desarrollado una profunda desconfianza mutua durante casi medio siglo de hostilidades.
"Las posiciones de partida son muy diferentes, pero son posiciones de partida", explica Matthew Savill, director de ciencias militares del think tank Royal United Services Institute. "Trump es bastante flexible. Los iran�es podr�an tener que hacer algunas concesiones dada su maltrecha su situaci�n".
"Todas las opciones est�n sobre la mesa", a�ade Savill. "Alg�n tipo de acuerdo de compromiso, la reanudaci�n de combates de cierta envergadura o una negociaci�n prolongada y complicada donde cada parte declare haber conseguido lo que quer�a, pero en realidad volvamos a una confrontaci�n de baja intensidad".
Trump, aparentemente desesperado por sofocar la crisis que �l y el primer ministro israel� Benjamin Netanyahu provocaron al iniciar la guerra el 28 de febrero, sostendr� que su pol�tica de riesgo calculado condujo a la reapertura del estrecho, la ca�da de los precios de la energ�a y la subida de los mercados.
Otros se�alar�n que el estrecho paso del Golfo P�rsico funcionaba a la perfecci�n antes del estallido del conflicto.
Mientras tanto, el r�gimen isl�mico hizo lo que hab�a insistido repetidamente en que no har�a: aceptar un alto el fuego temporal y reabrir el estrecho —su principal baza— sin garant�as de un fin permanente de la guerra, reparaciones ni alivio de las sanciones.
Esto podr�a deberse en parte al duro castigo que ha sufrido la rep�blica, ya queEstados Unidos e Israel han atacado decenas de miles de objetivos durante el conflicto.
En los �ltimos d�as, las bombas israel�es han golpeado el coraz�n de su base industrial, alcanzando plantas sider�rgicas, instalaciones petroqu�micas, institutos de investigaci�n, puentes y v�as f�rreas. Trump tambi�n amenaz� con destruir todas sus centrales el�ctricas si el estrecho no se abr�a.
Pero otro factor tambi�n habr� sido crucial en los c�lculos de Teher�n: la decisi�n del presidente de aceptar, al menos por en el contexto actual, el plan de 10 puntos de Ir�n para poner un fin definitivo al conflicto, que el presidente estadounidense describi� como una "base viable para las negociaciones".
Seg�n el comunicado iran�, esto incluye el levantamiento de todas las sanciones contra la rep�blica, la descongelaci�n del dinero procedente del petr�leo que tiene en el extranjero, la retirada de las fuerzas estadounidenses de las bases en la regi�n y el final de la guerra de Israel contra Hezbol�, principal milicia de Ir�n en el L�bano, a la que Israel ya se ha opuesto. Fundamentalmente, tambi�n incluye el "paso regulado" a trav�s del estrecho bajo la coordinaci�n del ej�rcito iran�.
Si Ir�n hubiera presentado tales condiciones antes de la guerra, se habr�an descartado como una lista de deseos fantasiosa.
Un diplom�tico afirma que los 10 puntos descritos por Teher�n difieren del plan presentado a Estados Unidos, lo que podr�a dar lugar a distintas interpretaciones que resulten contraproducentes.
Sin embargo, el caprichoso presidente, quien reuni� la mayor fuerza militar estadounidense en Oriente Pr�ximo en d�cadas y exigi� la "rendici�n incondicional" del r�gimen, parece estar dispuesto al menos a discutir algunas de esas demandas.
En su publicaci�n anunciando el alto el fuego en Truth Social, Trump manifestó que "se han acordado casi todos los puntos de controversia en el pasado".
No hizo menci�n alguna al arsenal de misiles ni al programa nuclear de Ir�n, sus principales justificaciones para lanzar la guerra, y afirm� que los objetivos militares de Estados Unidos se hab�an cumplido, a pesar de que el debilitado r�gimen isl�mico manten�a secuestrado el estrecho y lanzaba misiles y drones contra el Golfo P�rsico e Israel.
Los aliados �rabes de Estados Unidos, que han sufrido las peores consecuencias de los ataques de represalia iran�es, respirar�n aliviados con la esperanza de que la amenaza a sus instalaciones e infraestructuras energ�ticas haya terminado, al menos por en el contexto actual. Su preocupaci�n por la respuesta de Ir�n si Trump hubiera comenzado a bombardear las centrales el�ctricas de la rep�blica era tangible.
Pero estados del Golfo como Arabia Saud�, Emiratos �rabes Unidos y Bar�in se mostrar�n cautelosos ante lo que pueda suceder. Se han visto atrapados entre el deseo de que la guerra termine y el temor a que Trump se retire del conflicto, dej�ndolos frente a un r�gimen debilitado pero m�s militarizado en sus fronteras.
Aunque hab�an aconsejado a Trump que no iniciara la guerra, una vez que comenz�, Riad y Abu Dabi quer�an que Estados Unidos, al menos, redujera lo suficiente la capacidad de misiles y drones de Ir�n para neutralizar la amenaza que el r�gimen ha utilizado con un efecto tan letal.
Tambi�n les preocupa la posibilidad de que Trump permita a Teher�n mantener alg�n tipo de control o peaje sobre el estrecho, crucial para sus exportaciones de energ�a y su comercio.
múltiples en el Golfo ver�n la guerra como una muestra de los peores atributos del impredecible presidente y de las limitaciones en su capacidad para influir en �l.
Mucho depender� en el contexto actual de las negociaciones, facilitadas por Pakist�n, que se espera que comiencen en Islamabad el viernes.
El r�gimen isl�mico advirti� que entrar�a en las conversaciones con "desconfianza" hacia Estados Unidos. Como era de esperar, afirma que Washington "se rindi� ante la determinaci�n de la naci�n iran�" tras soportar el ataque de los dos ej�rcitos m�s poderosos del mundo.
Pero incluso si Trump hace concesiones en algunas de las demandas del r�gimen, la rep�blica se encontrar� en un estado fr�gil, enfrentada a una prolongada crisis de legitimidad interna cada vez m�s profunda, y el desaf�o de reconstruir una econom�a devastada.
Tras la guerra de 12 d�as de Israel contra la rep�blica en junio del a�o pasado, un breve sentimiento nacionalista se disip� r�pidamente. Las protestas masivas contra el r�gimen en diciembre y enero, alimentadas por unos agravios econ�micos exacerbados por ese conflicto, s�lo terminaron con la aplicaci�n de una brutal represi�n que dej� miles de muertos.
"La capacidad de Ir�n para mantenerse intacto y tomar represalias puede haber mejorado su posici�n negociadora", explica Sanam Vakil, de Chatham House. "Pero no hay ganadores. Todos han perdido en esta guerra".
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