
Enrique Rojas10 de feb, 2026, 18:19
- Enrique Rojas is a reporter and columnist for ESPNdeportes.com and ESPN.com.
La Serie del Caribe encara el futuro obligada a estandarizar su formato para no aislarse del beisbol organizado
GUADALAJARA, México -- Tras el triunfo de los Charros de Jalisco en casa, el estadio Panamericano de Zapopan, parte de la zona metropolitana de Guadalajara, capital del estado de Jalisco, ahora la Serie del Caribe se enfoca en Hermosillo, en el noroeste mexicano para febrero del próximo año.
Será la tercera edición consecutiva y la decimonovena del clásico caribeño en México, que muy bien se ha ganado la fama de ser el mejor anfitrión del torneo.
Mexicali, Baja California, albergó al campeonato en febrero de 2025 y Guadalajara alzó la mano para rescatar a última hora el evento de este año, después de que la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) decidió quitar la sede a Caracas, Venezuela, debido a la grave crisis política y social que vive el país sudamericano.
El torneo de clubes campeones más antiguo de la pelota profesional encara el futuro obligado a estandarizar su formato para, por un lado, encajar en el nuevo modelo de venta al público, y por el otro, no aislarse del béisbol organizado.
Pese a los grandes obstáculos que ha enfrentado a lo largo de sus casi ocho décadas de existencia, la Serie del Caribe sigue siendo un evento sólido con una audiencia cautiva, no solamente en los países que la juegan, sino en otros lugares, incluyendo Estados Unidos, el único que la monta sin contar con un equipo representante.
Incluso en una época en la que pocos jugadores con contratos garantizados en las Grandes Ligas de Estados Unidos (MLB) deciden acompañar a los equipos de sus países, la Serie del Caribe sigue atrayendo la atención de los aficionados.
Sin embargo, una de sus principales debilidades es la falta de formato y reglamentos coherentes, que, quizás sin proponérselo, otorga libertades a cada organizador para armar el campeonato de su gusto y preferencia, en detrimento de la consistencia y seriedad que deben tener la competencia.
El sistema actual permite que si la Serie del Caribe se monta en Venezuela se juegue con ocho equipos (la mitad en calidad de invitados especiales) en tres estadios y que cuando se celebra en México se prescinda de una herramienta tan importante como el reloj que controla a lanzadores y bateadores de agregar tiempo innecesario a los partidos.
El problema es que el reloj, que fue adoptado por MLB en 2023 y posteriormente por las ligas caribeñas, aún no se usa en la Liga Arco Mexicana del Pacífico y, por tanto, tampoco en la Serie del Caribe cuando se juega en México.
Jugando sin reloj, en Guadalajara 2026, cuatro de los 13 juegos duraron más de cuatro horas (la vibrante final de 10 innings y 23 carreras entre Charros y Tomateros de Culiacán duró 4:39) y solamente dos choques se jugaron en menos de tres horas. Como referencia, en 2025 el promedio de duración de un juego de MLB fue de 2:40.
Sería injusto decir que el reglamento de la CBPC facilita que, por ejemplo, República Dominicana pruebe el iniciar por tercera base el recorrido de las almohadillas, que Puerto Rico opte por jugar con pelotas azules o a Miami con bolas anaranjadas, pero en cierta forma sí que ha funcionado como una especie de servicio 'a la carta' para los organizadores.
Por ejemplo, en el estadio Panamericano no se utilizó el reloj, pero irónicamente se aplicó una regla derivada de su uso y dos bateadores fueron ponchados por pedir un segundo tiempo con dos strikes durante sus turnos.
Afortunadamente, esto es algo que aparentemente será resuelto por la liga mexicana y la confederación a tiempo para la próxima edición del clásico caribeño.
"Claro, debe haber un estándar, y de hecho, paulatinamente se ha venido alcanzando”, admitió el abogado dominicano Juan Francisco Puello Herrera, quien ha dirigido la Confederación del Caribe por las últimas tres décadas.
“Por ejemplo, en el uso del logo, ya tenemos uno que para cada evento tiene lineamientos de lo que se debe y no se debe hacer, proyectando la imagen principal siempre, sin importar en donde sea el evento. Otro ejemplo es el trofeo. Antes, cada sede hacía lo que quería, pero desde 2018 es el mismo”, dijo Puello Herrera.
“Son varios ejemplos, que se han logrado, pero claro que falta, como el uso del reloj, que sí creo debe ponerse sea donde quiera que se celebre. Y creo que hacia allá vamos”, agregó el comisionado de la pelota caribeña.
“Vienen importantes mesas de trabajo y ésa [el reloj] es una prioridad”, dijo Salvador Escobar, el presidente de la Liga Arco. “Es altamente probable”, dijo Escobar acerca de la posibilidad de contar con el sistema de reloj en todos los estadios para la próxima temporada del circuito invernal mexicano.
Homogeneizar los reglamentos es algo que seguramente mejorará la Serie del Caribe, especialmente, ahora que va a Hermosillo por séptima ocasión en su historia, récord para una ciudad mexicana.
“La gente espera de una Serie del Caribe en México lo que ha ocurrido en muchos años y que vimos recientemente en Mexicali y Jalisco. Para nosotros es responsabilidad el entender que el aficionado cada vez busca más formas de entretenerse y nuestro estadio estará listo para eso”, dijo Pablo De la Peña, director general de los Naranjeros de Hermosillo y del grupo ensamblado para montar la Serie del Caribe del 2027.
“Es una petición que nos han hecho, que no depende de los Naranjeros ni de la ciudad de Hermosillo y que dependerá de la liga y de la Confederación del Caribe”, dijo De la Peña.


