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"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Sin embargo, la situación actual sugiere que ese punto clave del acuerdo aún está lejos de cumplirse.
IRIA GRANDAL
Actualizado
La tregua de dos semanas anunciada por Donald Trump para rebajar la tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel todavía no se refleja en uno de los puntos clave del conflicto: el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz sigue prácticamente paralizado y decenas de petroleros continúan esperando a ambos lados del paso estratégico.
Los datos de plataformas de seguimiento marítimo como MarineTraffic o Vesselfinder (herramientas que utilizan sistemas AIS para rastrear la posición de los buques en tiempo real) muestran que el tránsito por el estrecho permanece muy lejos de la normalidad. Antes de que estallara la guerra, por este corredor energético pasaban unos 130-140 barcos al día, entre petroleros, portacontenedores y cargueros.
Imagen de MarineTraffic con los barcos parados a ambos lados del estrechoMarineTraffic
Desde el inicio del conflicto a finales de febrero, el tráfico se desplomó hasta solo cinco o siete barcos diarios, apenas un 5% del nivel habitual, según estimaciones del sector marítimo.
La caída ha sido aún más visible en el caso de los petroleros. Antes del conflicto, cerca de 100 buques cargados de crudo cruzaban cada día el estrecho, mientras que en algunas jornadas recientes apenas lo han hecho dos petroleros.
El resultado es un auténtico embudo marítimo: miles de marinos y más de 2.000 barcos han quedado atrapados en la zona desde el inicio de la guerra, múltiples de ellos esperando autorización para cruzar o instrucciones de sus navieras.
Un acuerdo de tregua con grietas
La reapertura total de Ormuz era precisamente una de las condiciones queEstados Unidos e Israel habían planteado para consolidar el alto el fuego. Sin embargo, la situación actual sugiere que ese punto clave del acuerdo aún está lejos de cumplirse.
A esta incertidumbre se suma otro frente abierto: Irán exige que Israel detenga los bombardeos en los distintos escenarios donde mantiene operaciones militares en la región. El Gobierno de Benjamin Netanyahu ya ha rechazado esa condición, asegurando que sus operaciones, especialmente en Líbano, no están vinculadas a la negociación con Teherán.


