Carlos Irusta
10 de feb, 2026, 14:11
Zuffa Boxing es una empresa de boxeo que fue fundada por Dana White y el Turki Al Shaeikh, con sede en Las Vegas. Fue lanzada oficialmente en la pelea en la que Terence Crawford le ganó al Canelo Álvarez el 13 de septiembre pasado en Las Vegas.
Claro que este tema no deja de rozar y, más que eso, hasta chocar con las entidades que rigen el boxeo. Esta nueva empresa pretende -además- ser la que otorgue los títulos mundiales apartándose totalmente de las entidades tradicionales. De esta manera, la idea es tener no solamente sus propios campeones, sino también por supuesto sus propios rankings.
Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo defendió la estructura global y descentralizada del boxeo actual.
"Tenemos 176 países afiliados y esta empresa, que pretende regir totalmente el boxeo mundial, quiere centralizar demasiado todo bajo su control", afirmó Sulaimán. El Consejo adoptó una polémica actitud cuando el 3 de diciembre, le quitó el título a Crawford por no haber pagado los 300.000 dólares por la sanción. Crawford -quien más tarde anuncio su retiro- alegó que verdadero cinturón es el de la revista The Ring.
Zuffa pretende un modelo único, con un solo campeón por división y un control muy similar al de la UFC. Esto contradice al sistema de los organismos que rigen al boxeo mundial -WBA, WBC, WBO, IBF-, al organizar una liga que esté por sobre encima de estos. El conflicto es inevitable.
Dana White tiene grandes esperanzas en el crecimiento de la empresa y llegó a asegurar que “Para fin este año el crecimiento va a ser impresionante, la empresa está buscando nuevos boxeadores”.
Ya se realizó el segundo festival, en donde José “Rayo” Valenzuela se consagró vencedor ante Diego Torres el 1ro de febrero, mientras que el hecho bisagra es que Valenzuela anunció su deseo de pelear con Shakur Stevenson, a quien el WBC dejó de reconocer tras su claro triunfo ante Vergil Ortiz.
Otro gesto desafortunado del WBC por lo intempestivo y poco claro que confunde a los aficionados.
Es que las idas y venidas de títulos reconocidos o no, o de peleas estipuladas lógicas que luego no se hacen como el caso de Christian Mbilli, consagrado campeón mundial de los supermedianos luego de haber sido campeón interino.
Movimiento que deja abierta de par en par la puerta para una pelea frente a Canelo Álvarez como afirmó el propio Sulaimán.
Lester Martínez, considerado rival natural de Mbilli luego del polémico empate entre ambos en la misma noche de Crawford- Canelo, quedó así fuera de carrera, Al menos por ahora.
Mientras los promotores de boxeo tradicional comienzan a mirarse entre sí, lo mismo ocurre con las entidades. Hace ya un largo rato que con motivo de la ley Alí, tanto el Consejo como la Asociación, como las otras entidades IBF y WBO, vienen hablando de una reunión conjunta para estrechar filas, algo que hasta ahora públicamente no ha llegado a conocerse del todo
Las diferencias entre las entidades -en algunos casos notorias, como el de la Asociación y el Consejo- son, sin duda, una parte débil de esta futura asociación de organismos.
La vigencia de estos abre caminos importantes para los pugilistas, porque tienen la posibilidad de elegir. La existencia de numerosos -y a veces injustificados- cinturones llamados Regionales, que van desde los interinos a los continentales pasando por los Gold, y Silver son también escalones que, al superarlos, les permiten a los boxeadores utilizar el cinturón para cobrar más, justamente por exponerlos. Y, en todos los casos, poder seguir trepando en los rankings.
Mientras la gente del boxeo sueña con campeones unificados y títulos ganados sobre el ring, en la cruda realidad las negociaciones de cinturones regionales forman parte de un folklore ya instaurado.
Si el boxeo fuera regulado únicamente por una sola entidad con un único ranking y un solo campeón mundial por cada categoría, el sistema se modificaría radicalmente, dificultando significativamente el acceso a una oportunidad de título mundial para la
mayoría de los boxeadores. Una situación similar se presentó a finales de los años cincuenta, cuando solo la National Boxing Association dirigía el boxeo, lo que obligaba a los deportistas a superar numerosos obstáculos antes de aspirar a una pelea por el campeonato mundial. Hoy un pugilista bien llevado por sus managers puede llegar a lucir un campeonato del mundo, aunque quizás no tenga méritos suficientes.
Por el otro lado el tema de las bolsas es también un detalle de gran importancia, porque en la UFC está todo tan equilibrado que el dinero que se puede ganar no deja de ser menor a lo que significa una pelea de campeonato mundial de boxeo profesional en esta época.
La convivencia de los títulos tradicionales con lo de Zuffa Boxing seguramente sera un tema de gran discusión y habrá que escuchar atentamente la palabra de los boxeadores y sus apoderados.
Pueden optar por diferentes organismos, como hasta ahora, o quedarse solamente con uno que ofrece una sola salida y, por ende, mucho más difícil de alcanzar, según la ley del tómelo o déjelo.
No olvidar que Zuffa Boxing debilita la ley Muhammad Ali, porque fue creada para establecer una diferencia fundamental entre promotores, managers y organismos para evitar - justamente -que sea una sola entidad la que concentre todo el poder.
Zuffa podría ser promotora y al mismo tiempo el organismo que rija al boxeo con sus propios rankings, autorizando las peleas que ellos mismos organizan, o sea lo más parecido que puede encontrarse a un monopolio.
No es arriesgado afirmar que el boxeo del mundo está en este momento en una coyuntura como quizás nunca se vivió antes.


